El documento discute el verdadero nombre de Dios. Explica que el nombre es YAHUAH (Yah el Eterno) en hebreo y que el nombre de Jesús en hebreo es YAHUSHA (Yah el Salvador). Ambos nombres tienen la misma raíz de YAH y demuestran que Dios tiene un solo nombre a través de los pactos antiguo y nuevo.