El documento discute la pronunciación correcta del nombre sagrado de Dios en hebreo, YHWH. Explica que la pronunciación "Jehová" es incorrecta, ya que no hay letras "J" en hebreo. La evidencia bíblica, histórica y arqueológica apunta a que la pronunciación correcta es "Yahweh", como se demuestra en textos antiguos y en la pronunciación actual del nombre por los judíos en el Muro de los Lamentos.