El documento discute el nombre sagrado de Dios en hebreo, YHWH. Explica que este nombre se ha traducido y pronunciado de maneras incorrectas a través de los años, como Jehová y Yahveh. Analiza las letras hebreas originales y sus pronunciaciones para concluir que la pronunciación correcta de las cuatro letras es Yahweh. Resalta que este es el nombre personal de Dios y cómo aparece en muchos nombres bíblicos y palabras como Hallelyah.