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Huella digital y E-Reputación

Artículo de Carlos Bonilla, socio en AB Estudio de Comunicación publicado en Mundo Ejecutivo.

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Huella digital y E-Reputación

  1. 1. 90 AGOSTO mundoejecutivo.com.mx RELACIONES PÚBLICAS CARLOS BONILLA Socio y vicepresidente ejecutivo de AB Estudio de Comunicación, firma de consultoría en Relaciones Públicas; académico de número de la Academia Mexicana de la Comuni- cación y maestro emérito por el CADEC @CarlosBonillaMx carlosbonilla.mx HUELLA DIGITAL Y E-REPUTACIÓN La huella digital es el rastro que dejamos al navegar por internet, es la suma de lo que no- sotros publicamos en la web, lo que compar- timos y lo que publican otros sobre nosotros. Toda actividad en línea de empresas, insti- tuciones e individuos deja huellas. Esa infor- mación integrada en el Big Data es analizada para dibujar perfiles de consumidores. Al publicar contenido en redes sociales dejamos voluntaria o involuntariamente huellas di- gitales. El conjunto de éstas, si es analizado, nos puede ayudar a realizar el retrato de una persona o de una entidad. Según un estudio de Boston Consulting Group, el mercado de los datos personales podría valer 1,000 billones de dólares en el 2020. La explotación de los datos personales es percibida como factor de crecimiento económico. Por ejemplo, Google busca conocer a sus usuarios para ofrecerles contenidos y pro- ductos que correspondan a sus necesidades e intereses. Penetra en la intimidad y la vida cotidiana del internauta. Los datos personales que registran las gran- des empresas, a las que se les conoce como GAFA(Google,Apple,FacebookyAmazon),con-
  2. 2. 92 AGOSTO mundoejecutivo.com.mx centran casi toda la actividad digital. Incluyen los contenidos que como usuarios publicamos en internet, es decir, los blogs, comentarios, fo- tos y videos, aunado a nuestro comportamien- to, a lo que buscamos, consultamos o compra- mos, a qué precio y cómo pagamos. En las redes sociales dejamos también da- tos valiosos, como la lista de nuestros amigos, nuestra ubicación, edad, género, preferencias sexuales, educación, lugares donde trabaja- mos, etcétera. Si, por el contrario, llenamos nuestro perfil en redes sociales con datos fal- sos, nuestro perfil se complementará a través de la ruta de nuestros intereses, los sitios en que navegamos y cuentas que seguimos. También plasmamos nuestros datos ofi- ciales, información financiera y número de cuentas bancarias, RFC, expedientes clínicos y registros de la policía. El INAI define los datos personales como: “Cualquier información que refiera a una persona física que pueda ser identificada a través de la misma, los cuales se pueden ex- presar en forma numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo como nombre, apellidos, CURP, estado civil, lugar y fecha de nacimiento, domicilio, núme- ro telefónico, correo electrónico, grado de es- tudios, sueldo, entre otros”. En Europa, la monetización del conjunto de los datos personales de una persona tiene un costo de 600 euros y, a nivel mundial, un perfil de Facebook tiene un precio de cinco dólares. REPUTACIÓN EN TIEMPOS DE LA WEB La información personal o institucional que publicamos en la web contribuye para crear percepciones en la mente de los internautas, lo que algunos denominan “e-reputación” que hoy en día es un asunto primordial, al grado que existen agencias que se especializan en el desarrollo de programas informáticos que analizan la reputación en el tiempo y optimi- zan la indexación de contenido en los princi- pales buscadores. Existen también limpiado- res de la web, programas que des-indexan los comentarios negativos de una persona o una marca en los buscadores. El Community Ma- nager se encarga de la gestión de la reputación en las redes sociales. Sin embargo, no hay que olvidar que la “e- reputación” no es más que la evaluación de la percepción que tienen las audiencias sobre una empresa o institución a través de medios digitales. La reputación corporativa es un concepto integral que abarca la percepción tanto en medios on line como off line. Así que no debe hablarse de “e-reputación” y “reputa- ción off line”, sino simplemente de reputación, que se gestiona a través de medios tradiciona- les y digitales bajo el paraguas de una estrate- gia integral. La protección de datos personales y el “derecho al olvido” son dos vertientes en las que tienen que trabajar las autoridades, con- gresistas y empresas que se favorecen con la obtención de datos personales, pues tanto los individuos como las empresas tienen el dere- cho a que no se publique información que no quieren compartir, pero al mismo tiempo la mercadotecnia on line basa sus expectativas en la difusión de la misma para llegar a las au- diencias adecuadas con los productos ad hoc para satisfacer sus necesidades. La conexión entre la huella digital, la e- reputación, la mercadotecnia digital y la pro- tección de datos personales es innegable. El camino por recorrer es largo.

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