El proceso de eritropoyesis conduce a la formación de eritrocitos maduros a través de diferentes etapas de maduración celular. Comienza con una célula madre hematopoyética en la médula ósea que genera eritroblastos basófilos que, a través de divisiones mitóticas y cambios morfológicos como la síntesis de hemoglobina y la pérdida del núcleo, llegan a convertirse en reticulocitos y finalmente en eritrocitos maduros con una vida media de 120 días.