Se ha denunciado esta presentación.
Utilizamos tu perfil de LinkedIn y tus datos de actividad para personalizar los anuncios y mostrarte publicidad más relevante. Puedes cambiar tus preferencias de publicidad en cualquier momento.
Homilética
105
1. CUARESMA, CICLO B
1. Del 22 de febrero al 5 de abril de 2015
1. PÓRTICO, por Mons. Victorio Oliver Domin...
Homilética
106
En este número colaboran:
• Rafael Aguirre Monasterio, sacerdote, teólogo, decano de la Facultad de Teologí...
Homilética
107
PÓRTICO
por Mons. Victorio Oliver Domingo
obispo emérito de Orihuela-Alicante
CLAVES PARA LA CUARESMA
Cuare...
Homilética
108
PÓRTICO DE CUARESMA
para nuestro Dios? Es tiempo de repensar la vida, de preguntarme: “¿Soy libre?” Es tiem...
Homilética
109
CANTAR EN CUARESMA
2. CANTAR EN CUARESMA
por Antonio Alcalde Fernández
La santa Cuaresma comienza con el ri...
Homilética
110
En Cuaresma, como en cualquier otro tiempo litúrgico, debemos cantar, pero no debemos de cargar
de cantos l...
Homilética
111
INTRODUCCIÓN A LA CUARESMA
Casi desde la primera línea de la carta, Evan-
gelii Gaudium, el papa nos llama ...
Homilética
112
INTRODUCCIÓN A LA CUARESMA
Curiosamente, la primera lectura del domingo
primero de Cuaresma, comienza este ...
Homilética
113
MIÉRCOLES DE CENIZA
Miércoles de Ceniza
18 de febrero de 2015
La propuesta de JC es que nos demos la vuelta...
Homilética
114
MIÉRCOLES DE CENIZA
LA PALABRA
PRIMERA LECTURA: Joel 2,12-18
El texto en su contexto. En la profecía de Is-...
Homilética
115
MIÉRCOLES DE CENIZA
que usa Pablo está indicando que toda la comuni-
dad cristiana ha de verse concernida.
...
Homilética
116
MIÉRCOLES DE CENIZA
ahí la necesidad de buscar
un lugar “apartado” (cfr. Is
26,20), y quizás por eso el
con...
Homilética
117
MIÉRCOLES DE CENIZA
ayuda controlada para salvar nuestra conciencia, pero que ni implica nuestra forma de v...
Homilética
118
MIÉRCOLES DE CENIZA
RECURSOS
Presentamos hoy lo que va a ser el hilo conductor de nuestra Cuaresma: un tiem...
Homilética
119
MIÉRCOLES DE CENIZA
Domingo 1º: PASAR DEL CONFORMISMO… LA NOVEDAD DE JESÚS
Domingo 2º: PASAR DEL PESIMISMO ...
Homilética
120
MIÉRCOLES DE CENIZA
LA MÚSICA
«RASGAD LOS CORAZONES Y NO LAS VESTIDURAS»
«Haz de esta piedra de mis manos
u...
Homilética
121
DOMINGO 1º DE CUARESMA
Domingo 1º de cuaresma
22 de febrero de 2015
JC le dijo, desde el pináculo del mundo...
Homilética
122
LA PALABRA
PRIMERA LECTURA: Gén 9, 815.
El texto en su contexto. Comenzamos la
primera de las cinco cateque...
Homilética
123
DOMINGO 1º DE CUARESMA
Aquí estamos, Padre,
llamados por ti. En este
tiempo de Cuaresma
nos invitas a dar p...
Homilética
124
DOMINGO 1º DE CUARESMA
Ahora bien, porque es el Ungido-Mesías, como
en Is 11,6-9, las criaturas de la tierr...
Homilética
125
Por eso Jesús proclama que ha llegado el tiempo del cumplimiento de las promesas de Dios. Está
irrumpiendo ...
Homilética
126
DOMINGO 1º DE CUARESMA
Señor, el pan de tu palabra y de tu amor nos saben a permanente novedad. Ayúdanos a ...
Homilética
127
DOMINGO 1º DE CUARESMA
En una Iglesia abierta
“Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. ...
Homilética
128
DOMINGO 1º DE CUARESMA
LA MÚSICA
«CONVERTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO»
“Para el camino se nos queda
entre la...
Homilética
129
DOMINGO 2º DE CUARESMA
Domingo 2º de Cuaresma
1 de marzo de 2015
Uno de los mayores logros de la humanidad ...
Homilética
130
DOMINGO 2º DE CUARESMA
LA PALABRA
PRIMERA LECTURA: Gén 22, 12. 9a. 1518.
El texto en su contexto. Leemos un...
Homilética
131
,
os
ús
bra
DOMINGO 2º DE CUARESMA
desvela la rehabilitación de Dios es la generosidad
absoluta del Dios qu...
Homilética
132
DOMINGO 2º DE CUARESMA
transforma (mejor que se transfigura) delante de
ellos. Transformarse ante ellos sig...
Homilética
133
DOMINGO 2º DE CUARESMA
Por eso Pablo dice: “El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la mu...
Homilética
134
DOMINGO 2º DE CUARESMA
•Para que quienes dedican su vida al cuidado de otros experimenten también nuestra c...
Homilética
135
DOMINGO 2º DE CUARESMA
de ser infinitamente amado, más allá de todo” (6). Así se gesta la mayor amenaza, qu...
Homilética
136
DOMINGO 2º DE CUARESMA
como un río que camina hacia el mar.
Quiero ver la risa del sol por las mañanas
que ...
Homilética
137
DOMINGO 2º DE CUARESMA
LA MÚSICA
« ÉSTE ES MI HIJO, EL AMADO; ESCUCHADLO»
“Señor, te reconocemos
y tu Palab...
Homilética
138
DOMINGO 3º DE CUARESMA
Domingo 3º de Cuaresma
8 de marzo de 2015
JC barrió del templo del mundo los maletin...
Homilética
139
DOMINGO 3º DE CUARESMA
Oh Dios, el mercantilismo
se ha convertido en señor
de esta tierra; lo envuelve
todo...
Homilética
140
DOMINGO 3º DE CUARESMA
Traemos a tu mesa, Jesús,
junto al vino y el pan, la
memoria de todas las
personas,s...
Homilética
141
DOMINGO 3º DE CUARESMA
Tú, Padre, nos traes el
perdón y, con tu ternura,
nos invitas a la reconci-
liación....
Homilética
142
DOMINGO 3º DE CUARESMA
confíen en las inéditas posibilidades históricas del Evangelio de la Fraternidad y l...
Homilética
143
DOMINGO 3º DE CUARESMA
RECURSOS
PASAR DEL MERCANTILISMO A…
LA APUESTA POR LA PERSONA
Hay que “des-mercantil...
Homilética
144
DOMINGO 3º DE CUARESMA
en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nun...
Homilética
145
DOMINGO 3º DE CUARESMA
LA MÚSICA
«JESÚS, EL NUEVO Y VERDADERO TEMPLO»
“Delante de tus ojos
ya no enrojecere...
Homilética
146
DOMINGO 4º DE CUARESMA
Domingo 4º de Cuaresma
15 de marzo de 2015
La luz de JC ha de brillar en el mundo en...
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Homilética 02 2015
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Homilética 02 2015

753 visualizaciones

Publicado el

  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Homilética 02 2015

  1. 1. Homilética 105 1. CUARESMA, CICLO B 1. Del 22 de febrero al 5 de abril de 2015 1. PÓRTICO, por Mons. Victorio Oliver Domingo 2. Cantar en Cuaresma, por Antonio Alcalde Fernández 3. Introducción a la Cuaresma, por Donaciano Martínez Álvarez, 3. Pelayo González Ibáñez y José Luis Saborido Cursach • Miércoles de Ceniza (18 de febrero) • Domingo 1º de Cuaresma (22 de febrero) • Domingo 2º de Cuaresma (1 de marzo) • Domingo 3º de Cuaresma (8 de marzo) • Domingo 4º de Cuaresma (15 de marzo) • Domingo 5º de Cuaresma (22 de marzo) - LA PALABRA: Pedro Fraile Yécora (1ª lectura), Fidel Aizpurúa Donázar (2ª lectura), Junkal Guevara Llaguno (Evangelio). - LA HOMILÍA: Rafael Aguirre Monasterio (Miércoles de Ceniza, domingos 1º y 2º) y Javier Vitoria Cormenzana (domingos 3º, 4º y 5º). - RECURSOS: Donaciano Martínez, Pelayo González Ibáñez y José Luis Saborido Cursach, S.J. - MÚSICA: Antonio Alcalde Fernández - ILUSTRACIONES Y COMENTARIOS: Javier Prat Cambra 2. Cardos y rosas: celebración comunitaria de la Penitencia 3. SEMANA SANTA Del 29 de marzo al 5 de abril de 2014 1. PÓRTICO, por Andrés Torres Queiruga • Domingo de Ramos (29 de marzo) • Jueves Santo. Misa vespertina de la Cena del Señor (2 de abril) • Viernes Santo. Celebración de la Pasión del Señor (3 de abril) • Vigilia Pascual (4de abril) • Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor (5 de abril) - LA PALABRA: Pedro Fraile Yécora (1ª lectura), Fidel Aizpurúa Donázar (2ª lectura), José Antonio Badiola Saenz de Ugarte (Evangelio). - LA HOMILÍA: Mª Josefa Torres Pérez. SUMARIO 107 109 111 113 121 129 138 146 154 162 166 166 169 179 187 195 204
  2. 2. Homilética 106 En este número colaboran: • Rafael Aguirre Monasterio, sacerdote, teólogo, decano de la Facultad de Teología • de la Universidad de Deusto (Bilbao). • Fidel Aizpurúa Donázar, capuchino, profesor de Teología Bíblica en la Facultad de Teología • de Vitoria (Logroño) • Antonio Alcalde Fernández, Sacerdote diocesano, párroco, consultor musical de la CEE profesor • de liturgia en la Facultad de Teología San Dámaso (Madrid). • José Antonio Badiola Saenz de Ugarte, sacerdote, teólogo, decano de la Facultad de Teología • de Vitoria-Gasteiz (Vitoria) • Soco Díaz González, educadora, ama de casa y catequista (Valladolid) • Pedro Fraile Yécora, teólogo biblista (Sant Cugat del Vallés. Barcelona) • Pelayo González Ibáñez, sacerdote diocesano, párroco y catequeta (Palencia) • Junkal Guevara Llaguno, rjm, profesora de teología en la Facultad de Teología de Granada • (Granada). • Donaciano Martínez, sacerdote diocesano, profesor de Teología y catequeta (Palencia) • Mons. Victorio Oliver Domingo, obispo emérito de Oriehuela-Alicante • Juan Antonio Pérez Andrés, educador y pastoralista (Valladolid) • Alberto Pérez Pastor, jesuita, pastoralista, Presidente de Proyecto Hombre (Tudela. Navarra) • Javier Prat Cambra, profesor de Religión, dibujante y catequista (Almadén. Ciudad Real). • José Luis Saborido Cursach, sj, director de las revistas Homilética y Catequética, responsable • de Justicia, Paz y Ecología de CONFER (Madrid) • Mª Jose Torres Pérez, acj, formadora y educadora social, trabaja con inmigrantes en el barrio • de Lavapiés (Madrid). • Andrés Torres Queiruga, sacerdote, teólogo, profesor en el Instituto TeolóGico Compostela • y en la Universidad de Santiago de Compostela. • Asun Vitores Baciero, educadora, ama de casa y catequista (Valladolid) • Javier Vitoria Cormenzana, sacerdote, teólogo, profesor emérito de la Facultad de Teología • de la Universidad de Deusto (Bilbao), Presidente de la Fundación EDE (Bilbao). - RECURSOS: Donaciano Martínez, Pelayo González Ibánez y José Luis Saborido Cursach, S.J. - MÚSICA: Antonio Alcalde Fernández - ILUSTRACIONES Y COMENTARIOS: Javier Prat Cambra 4. MISA FAMILIAR. Del 18 de febrero al 22 de marzo de 2015 Equipo “Homilética”: Soco Díaz González, Alberto Pérez Pastor, Juan Antonio Pérez An- drés, Asun Vitores Baciero y J.L. Saborido Cursach 211
  3. 3. Homilética 107 PÓRTICO por Mons. Victorio Oliver Domingo obispo emérito de Orihuela-Alicante CLAVES PARA LA CUARESMA Cuaresma, tiempo de recuerdo y de vivir la experiencia del Éxodo: La formidable y amorosa apuesta de Dios por el hombre libre, por su libertad. Historia de hechos libe- radores. Iniciativa personal de Dios. De la esclavitud al servicio. Es la historia imborrable del Éxodo, y fue adelante esta historia por el empeño decidido de Dios de que el hombre, sometido, recupere su libertad, la libertad para servir a Dios, garante de la libertad del hombre. Se realizó esta historia a pesar de que buena parte del pueblo, de modo incomprensible y muchas veces, añoraba los ajos y los puerros que comían en Egipto con barro hasta la cintura. ¿Quién es este Dios que de este modo apuesta por el hom- bre libre, liberado y no manipulado, en el siglo XXI? ¿De qué hombre es Dios rival? ¿Qué es el hombre 1. CUARESMA 2014 Del 18 de febrero al 22 de marzo de 2015 PÓRTICO DE CUARESMA
  4. 4. Homilética 108 PÓRTICO DE CUARESMA para nuestro Dios? Es tiempo de repensar la vida, de preguntarme: “¿Soy libre?” Es tiempo de renunciar con decisión a los “dioses y señores”, dominadores y déspotas. Es hora de fundir nuestros “becerros”, construidos con nuestro propio oro. Es hora y tiempo de alistarnos al programa liberador de Dios. “Los ojos fijos en Cristo” A él se vuelven en Cuaresma nuestros ojos. Jesús tiene el nombre de “Salvador”, Liberador”, “Redentor.” Fue y es el gran liberador. Leemos este año el Evangelio de San Marcos. Como ningún otro evangelio, empieza por una directa y clara manifestación de fe: “Evangelio de Jesucristo, el Mesías, Hijo de Dios”. Evangelio, que es Jesucristo mismo. La hazaña liberadora más grande, definitiva, la realizó Jesús: con su encarnación, en una solidaridad extrema, bajó hasta el barro del hombre, hasta hacerse pecado. Fue una liberación a costa de su sangre derramada con plena y libre voluntad. La vida y la muerte de Jesús es la más espléndida apuesta por la libertad del hombre. Nadie ha realizado una antropología más elevada del hombre. Nadie ha puesto un precio más alto al valor del hombre. ¡Este es Cristo! El primero. A él se vuelven nuestros ojos y el corazón. Cristo amado. Cristo y yo liberadores del hombre. ¡Salir! Este Cristo debe ser anunciado y presentado a los hombre de hoy por hombres y mujeres que lo han encon- trado, hombres y mujeres creyentes, gozosos creyentes, testigos fieles, místicos, poseídos por la pasión de que el hombre, que convive con nosotros, conozca que tiene un salvador. La conversión. Es palabra de esperanza. Gracias a la conversión hay futuro. Un futuro que asegura la misericordia de Dios. Conversión quiere decir, como sabemos, vuelta. Jeremías habla de hombres que dan a Dios la espalda, con desprecio e indiferencia, con olvido. Convertirse es volver a darle la cara Dios. No es califi- carse uno con epítetos. Ni basta con decir: “No soy como los demás”. Sin volver a Dios, a Jesucristo, no hay conversión. El punto de mira es Jesucristo. Yo no soy quien dicen otros que soy. Ni lo que yo mismo digo que soy. El Evangelio, la Palabra de Dios me dicen quién es Dios, quién es Jesucristo, y, a la vez, me hacen saber quién soy yo. Por eso, desconocer el Evangelio no sólo es desconocer a Jesús, sino desconocer quién soy yo. Conversión al Evangelio. Y conversión a la evangelización. Vivimos ambiente de ponernos en pie de misión. Escuchamos con fuerza la voz de salir, de ir por todo el mundo. El Papa Francisco nos propone otra necesaria conversión. Es preciso leer Evangelii Gaudium, para descubrir campos de conversión, llamadas entusiasmadas y reales a esta nueva conversión. Se le llama conversión pastoral. Se trata seriamente de convertir nuestras instituciones, organismos, aso- ciaciones, grupos, movimientos: de cerrados en abiertos, de narcisistas, dice el Papa, en solidarios. En esta conversión queda como válido lo que anuncia a Jesús. No tiene sentido de existir en muestras instituciones lo que no anuncia a Cristo, aunque en otro tiempo fue eficaz. Es tema imperioso para la Cuaresma. Para responder con amor y misericordia a la situación de lejanía de Dios, que vive el hombre de hoy. Hagamos buena la Cuaresma.
  5. 5. Homilética 109 CANTAR EN CUARESMA 2. CANTAR EN CUARESMA por Antonio Alcalde Fernández La santa Cuaresma comienza con el rito de la imposición de la ceniza el miércoles. La celebración anual de la Cuaresma es un tiempo favorable durante el cual se asciende a la santa montaña de la Pascua. La Cuaresma es a la Pascua algo parecido como el Adviento es a la Navidad: tiempo de preparación a la fiesta central. Pascua del Señor en su Nacimiento (Navidad)-Pascua del Señor en su Muerte y Resu- rrección (Pascua). Cuaresma es un tiempo extraordinario. Es un camino hacia la Pascua. Es un Via Crucis que desemboca- rá en un Via Lucis. Tiempo de gracia y de misericordia; tiempo para la revisión de una Iglesia que se debe reconocer también pecadora, pero llamada a la liberación; tiempo de revivir la libertad de todo pecado. La Cuaresma es un tiempo de austeridad; ésta se ha de manifestar, sobre todo, en la austeridad de nuestra forma de vivir, para que otros vivan con más dignidad y puedan sentarse a la mesa los que no tienen mesa, pero austeridad también, -como expresión externa- tanto en el ornato del templo como en el canto. En Cuaresma no cantaremos ni el Gloria ni Aleluya alguno, reservándolos para que estallen en una explosión jubilosa en la bella y hermosa Vigilia de la Noche de Pascua. Los instrumentos musicales acompañarán “discretamente”, “prácticamente”, acompañando y sosteniendo el canto, pero no sona- rán con carácter autónomo, “festivamente”. Dentro de la austeridad cuaresmal se nos permite, en el 4º Domingo de Cuaresma “Laetere” y la solemnidad de San José, los instrumentos festivos como el adorno con flores del altar. Es un detalle de la pedagogía maternal de la Iglesia. Los grandes temas cuaresmales que tienen que aparecer en nuestros cantos son: Ante todo la Pascua. Todo el dinamismo progresivo de la Cuaresma se centra en ella. Es para noso- tros la meta, como lo fue para Jesús la hora de pasar de este mundo al Padre, su hora. Los sacramentos pascuales: el recuerdo vivo de nuestro bautismo debe estar presente en todas nuestras jornadas cuaresmales preparatorias de la gran Eucaristía pascual. La travesía del desierto, con su experiencia de libertad y de encuentro con Dios. La montaña sagrada, lugar privilegiado de las teofanías o manifestaciones de Dios: el Sinaí (Moi- sés), el Horeb (Elías), el Tabor (Cristo), el Calvario. En el Tabor se anticipa ya la gloria de la Pascua. La Alianza, siempre renovada y fiel, nueva y eterna. La conversión. Desde el Miércoles de Ceniza, el pregón es incesante: “Convertíos, creed la Buena No- ticia” (Mc.1, 15). La práctica penitencial externa, de cada uno y de la comunidad entera, ha de brotar de la conversión interior del corazón y se ha de orientar al amor de Dios y al bien de los hermanos. 1. 2. 3. 4. 5. 6.
  6. 6. Homilética 110 En Cuaresma, como en cualquier otro tiempo litúrgico, debemos cantar, pero no debemos de cargar de cantos la celebración. La austeridad cuaresmal se ha de reflejar también en el canto. Estos cantos cuaresmales deben ser más específicos, más identificadores del tiempo litúrgico que celebramos. Debemos tener una actitud y disponibilidad mayor para aprender cantos nuevos y conseguir que nues- tra liturgia, musicalmente, salga de lo rutinario y convencional. Convendría destacar con alguna antífona apropiada la Oración de los Fieles. Por ejemplo, “Conduce, Se- ñor, a tu Iglesia a la Pascua eterna”, “En tu reino, Señor, acuérdate de nosotros”, “Oh Señor, escucha y ten piedad”. El Salmo responsorial, con su antífona cuaresmal propia, como texto de oración. El Cordero de Dios, “que quita el pecado del mundo”, en su forma litánica. Demos también una oportunidad en Cuaresma al silencio musical. Por otro lado hay que cuidar que los cantos cuaresmales no vayan todos en la misma dirección, es de- cir, la penitencial; además de esta dirección hay que potenciar la dirección catecumenal, bautismal, el camino hacia la Pascua, por la Cruz a la Luz, la Alianza... La Cuaresma nos invita a subir con Jesucristo a Jerusalén, dispuestos a dar la vida como Él para ser, con Él, a través de la cruz, el fermento de un mundo nuevo. Antonio Alcalde Fernández CANTAR EN CUARESMA
  7. 7. Homilética 111 INTRODUCCIÓN A LA CUARESMA Casi desde la primera línea de la carta, Evan- gelii Gaudium, el papa nos llama a comenzar una “nueva etapa” de nuestro caminar eclesial “En esta exhortación quiero dirigirme a los fieles cris- tianos para invitarlos a una nueva etapa evangeli- zadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años”. Juan Pablo II y Benedicto XVI después, nos propusieron una “nueva evangelización”. A ello se dedicó, precisamente, el Sínodo anterior (7-28 de octubre de 2012). El papa Francisco cambia un poco el acento: de “nueva evangelización” pasa- mos a una “nueva etapa evangelizadora”. La Cuaresma se puede presentar, pues, como un tiempo de revisión-conversión de cara a una renovación eclesial de cada uno de nosotros y de cada comunidad. Porque no sería posible ese nue- vo camino sin una verdadera conversión personal de actitudes. Conversión a la verdadera libertad, conversión a Jesucristo, conversión una nueva ac- titud “misionera”, como dice Mons. Victorio Oliver en la Introducción. Esta nueva etapa pide y requiere un corazón nuevo: hacer nuestras las actitudes del Evangelio. Se trata de re-vivir el evangelio. Cuando se habla de “nueva evangelización” solemos mirar hacia “fue- ra”: evangelizar a los otros. Pero la primera evange- lización es recuperar en nosotros la fuerza del evan- gelio. Toda renovación es siempre una “vuelta a las fuentes” para afrontar un presente y un futuro. Debemos, pues, entrar en UNA NUJEVA ETAPA abierta hacia un horizonte que no podemos con- cretar ya de antemano. El futuro es siempre im- previsible, y más aún si lo ponemos en manos de Dios, que siempre lo es “de las sorpresas”. En una época de crisis –y la nuestra lo es- sabemos de dónde venimos, es verdad, pero no sabemos exactamente adónde iremos. En un presente así, lleno de incertidumbres, la “conver- sión” exige anclarnos en algo que sea realmente seguro y eso sólo puede ser el evangelio de Jesús. Las actitudes de fondo que el evangelio nos en- seña son las que pueden permanecer y marcar líneas de renovación. Queremos centrarnos en algunas actitudes evangélicas que vienen subrayadas precisamen- te por el papa Francisco. Queremos seguirlas y profundizarlas para la necesaria “conversión” que exige una “nueva etapa evangelizadora”. Elementos visuales “A cincuenta años del concilio Vaticano II, aunque nos duelan las miserias de nues- tra época y estemos lejos de optimismos ingenuos, el mayor realismo no debe significar menor confianza en el Espíritu ni menor generosidad. En este sentido, podemos volver a escuchar las palabras de santo Juan XXIII en aquella admirable jornada del 11 de octubre de 1962: “Lle- gan a veces a nuestros oídos, hiriéndolos, ciertas insinuaciones de algunas perso- nas que, aun en su celo ardiente, carecen del sentido de la discreción y de la medi- da. Ellas no ven en los tiempos modernos sino prevaricación y ruina (…) Nos parece justo disentir de tales profetas de calami- dades…” (EG 84). La Cuaresma no puede ser signo de tristeza, de oscuridad o pesimismo. Es un tiempo de con- versión que mira al futuro y, desde el futuro abier- to, llama a la conversión. 3. INTRODUCCIÓN A LA CUARESMA. LÍNEA Y RECURSOS
  8. 8. Homilética 112 INTRODUCCIÓN A LA CUARESMA Curiosamente, la primera lectura del domingo primero de Cuaresma, comienza este año con la imagen del arco iris. Un panel en el que iremos colocando, en un arco que va desde abajo y hacia arriba a la de- recha, sin cerrar, un arco iris en el que cada do- mingo iremos poniendo un color y un lema escrito sobre cada “tira”. El “lema” total de la Cuaresma-Semanas San- ta será: UN ARCO IRIS DE NUEVA VIDA. El “arco iris” se abre con unas palabras que lo cruzan: “PASAR DE… A… ” Cada domingo “pasaremos” de una actitud vieja a una actitud nueva. Es fácil comprender que la idea del arco iris pro- viene de la 1ª lectura del domingo 1º de Cuares- ma (Gén 9, 8-15). Es la promesa de un nuevo tiempo que se abre. Bajo el “arco iris” irá la imagen del mundo y, den- tro de él, una imagen de la Iglesia. La renovación de la Iglesia no es para sí misma sino para hacer del mundo el “Reino de Dios”. Domingo a domingo Cada domingo irá el lema del día, un texto y un poema, oración o canción. Domingo 1º: Lema: PASAR DEL CONFORMISMO A … LA NOVE- DAD DE JESÚS Domingo 2º: Lema: PASAR DEL PESIMISMO A…UNA MIRADA POSITIVA Domingo 3º Lema: PASAR DEL MERCANTILISMO A… LA APUESTA POR LA PERSONA Domingo 4º Lema: PASAR DE LA INDIFERENCIA A… LA “RE- VOLUCIÓN DE LA TERNURA” Domingo 5º Lema: PASAR DE LA “AUTORREFERENCIA” A…LA OPCIÓN POR EL OTRO Semana Santa Lema: PASAR DEL NARCISISMO A… LA COMPA- SIÓN SOLIDARIA Vigilia Pascual- domingo de Resurrección Lema: PASAR DEL MIEDO A… LA ALEGRÍA DEL RESUCITADO
  9. 9. Homilética 113 MIÉRCOLES DE CENIZA Miércoles de Ceniza 18 de febrero de 2015 La propuesta de JC es que nos demos la vuelta hacia los otros, que dejemos a Dios que sea Dios, pero desde dentro de nosotros mismos, siempre en proyección hacia afuera de nosotros mismos. Limosna para el otro, ayuno para uno mismo y oración para Dios. Javier Prat Cambra
  10. 10. Homilética 114 MIÉRCOLES DE CENIZA LA PALABRA PRIMERA LECTURA: Joel 2,12-18 El texto en su contexto. En la profecía de Is- rael se distinguen tres momentos delimitados por el exilio de Babilonia (profecía preexílica, exílica y postexílica). Cada una de ellas tiene sus rasgos so- ciales, literarios y teológicos diferenciadores. El tex- to que leemos pertenece a la última de las tres, la profecía postexílica. El ayuno se convoca en Sión/ Jerusalén, ciudad que concentra todas las prome- sas mesiánicas; lo hacen los sacerdotes del Tem- plo, no el rey; la teología nos lleva a la confesión en un Dios que es clemente y compasivo, lento a la cólera (Éx 34,6); al igual que el Deuteroisaías, repi- te la pregunta que hacen los adversarios de Israel cuando estaba en el exilio: «dónde está tu Dios». El Señor pide un cambio, pero «del corazón», sino de las vestiduras. Un cambio interno, una conversión sincera; no le bastan los «maquillajes» o el «traves- tismo». El ayuno es profundamente religioso, pues ponen toda la mirada en la misericordia de Dios. El texto en la historia de la salvación. El ayuno traspasa las religiones con raíz semítica (judaísmo, cristianismo e Islam), siendo común en otras tradiciones religiosas de la humanidad. No faltan quienes los hacen por motivos sociales, en señal de solidaridad o de protesta, llegando incluso a la «huelga de hambre». Otros lo hacen por razones higiénicas, formando parte de dietas o de búsquedas de equilibrios saludables. El ayu- no en la Biblia tiene un entronque propio con la fe de Israel en el Señor de la historia. Por una parte pide la conversión del corazón; Dios no quiere un ayuno separado del interior de la persona, de sus problemas reales. Por otra, está unido al pueblo, incluidos los niños de pecho; Dios no quiere un ayuno individualista, insolidario. El ayuno no es un fin en sí mismo, sino un medio para escuchar la voluntad de Dios, que siempre es salvífica. Palabra de Dios para nosotros: sentido y celebración litúrgica. El ayuno ha sido puesto re- petidamente en tela de juicio en nuestra cultura: «rito vacío», «obligación absurda», «imposición reli- giosa» etc. Sin embargo en la Biblia aparece como un signo de cambio de vida, de conversión sincera y de vuelta al designio de Dios. Dios nos pide que nos paremos; que veamos de qué tenemos que «ayunar» en nuestras vidas; qué es lo que nos «in- toxica», lo que no es «verdadero alimento», para que busquemos su voluntad. Pedro Fraile Yécora SEGUNDA LECTURA: 2 Cor 5,20-6,2 Entre la segunda visita de Pablo a Corinto y la tercera, anunciada en 2Cor, se escribe este texto en el que Pablo, sobre todo, ha de defender su honradez y dignidad de apóstol frente a una ca- tarata de acusaciones de toda índole. Los adver- sarios de Pablo eran judeocreyentes que gozaban del apoyo y las recomendaciones de Jerusalén. El autor trata de hacer ver que su autoridad de apóstol excluye todo autoritarismo y afán de pres- tigio, desconociendo cualquier principio de au- toridad y considerándose capacitado solamente para hacer el bien a la comunidad. Desde esos presupuestos de alta fraternidad es desde donde demandará un cambio. Sostiene Pablo que no puede haber nueva re- lación con Dios si no media una profunda recon- ciliación fraterna: “Os pedimos que os reconciliéis con Dios”. Es decir, hay que percatarse de que la reconciliación parte de Dios mismo y toma orien- tación en la obra de Jesús. Una reconciliación que parte de componendas humanas no aguantará la tirantez de la debilidad. Por eso, hay que acoger la reconciliación que Dios demanda a quien quiera hacer parte de la comunidad cristiana. El plural Al te qu po de la en a e cam qu
  11. 11. Homilética 115 MIÉRCOLES DE CENIZA que usa Pablo está indicando que toda la comuni- dad cristiana ha de verse concernida. Inspirado en el culto sacrificial judío, Pablo pa- rece querer decir que el amor de Dios, para lograr la reconciliación, no escati- mó a su propio Hijo. Dios no quiere la muerte de su Hijo; ésta es fruto de sus opciones a favor de los débiles. Pero, de hecho, su muerte es el dinamismo de cualquier reconciliación, porque la suya fue una entrega reconciliadora con la pretensión de crear la gran familia de la creación reconciliada. Este habría de ser el gran motivo para no “echar en saco roto la gracia de Dios”, para no frustrar el anhelo reconciliador de Dios que se ha iniciado de manera irreversible a partir de la entrega generosa de Jesús. Si no se trabaja de firme en la tarea de la reconciliación se arries- ga a perder el dinamismo más vivo de la muerte salvadora de Jesús. El “tiempo favorable” de que habla la cita de Is 49,8 lo traduce Pa- blo al momento mismo en que escribe su carta: ahora es el mejor tiempo para volver al Evangelio de la reconciliación, ahora es el tiempo de Dios para limar asperezas, situarse en terrenos de hu- manidad y construir la familia de quie- nes se aman. Esos son los trabajos de la reconciliación: “ahora es tiempo favo- rable”. Desoír esta realidad sería poner en riesgo la vida comunitaria y, más todavía, el valor de la muerte salvadora de Jesús. Fidel Aizpurúa Donázar EVANGELIO: Mt 6,1-6. 16-18. El evangelio de hoy pertenece a la sección central del sermón de la montaña (5,17-7,12) que declara cuál es la justicia del Reino, y selecciona los versos en los que se hace hincapié en el carác- ter interior de esa justicia (v.1). Mateo pone en boca de Jesús un discurso con claro gusto semita, que utiliza repeticiones, para- lelismos y antítesis. De ese modo resulta más fácil imaginarle hablando a las gentes de modo informal y casi espontáneo. La exhortación de Je- sús quiere incidir en las formas de vivir una espiri- tualidad en lo concreto de la vida. Se enuncian las tres formas típicas de la religiosidad judía (Tb 12,8): limosna, oración y ayuno, y se matiza la novedad de la praxis del cristiano, la recta intención al practicarlas; en definitiva, la necesi- dad de dar un sentido profundo al seguimiento de Jesús en la vida ordinaria. El discurso tiene tres estrofas, con un esque- ma casi invariable: situación; prohibición/ manda- miento; intención y promesa divina de “pagar”. No habla de manera general, sino que tiene siempre un “tú” a quien el discurso se dirige. La limosna es la práctica que nos obliga a pensarnos en relación a los otros. Probablemen- te no estaba legislado en el judaísmo cuándo era obligatorio darla. De ahí que algunos se exhibie- ran haciéndola. El discípulo de Jesús no sólo no puede presumir de su acción generosa con el her- mano, sino que se le pide una gratuidad radical que se muestra con el ejemplo “tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda”. La oración es la práctica que nos pone en re- ferencia a Dios. En el judaísmo no parece que hu- biera lugares públicos destinados a la oración del israelita. Por tanto, carece de sentido salir a rezar para ser visto. La oración privada es importante; ella intensifica la relación personal con Dios. De Al comenzar la Cuaresma te pedimos, Padre, que nos des fuerza para ponernos en camino de conversión y que la austeridad necesaria en estos días nos ayude a entrar por los nuevos caminos de renovación que la Iglesia necesita.
  12. 12. Homilética 116 MIÉRCOLES DE CENIZA ahí la necesidad de buscar un lugar “apartado” (cfr. Is 26,20), y quizás por eso el contenido de la oración que aquí se omite (vv.7-14). Por último, el ayuno, salvo el del día de la Expia- ción (Lev 16,29) y algún otro en situaciones trágicas de sequía o hambruna, está pensado en Israel como una práctica individual en la que nos vemos confrontados con nosotros mismos: nuestra capacidad de sobriedad, austeri- dad... Por esa razón no puede practicarse como los hipócritas -actores (del verbo hipokrisn que signifi- ca actuar, exagerar...)-. No puede notarse, de ahí el contraste con el arreglarse y perfumarse para no mostrar la debilidad propia de un ayuno severo. Ayuno, oración y limosna expresan la justicia del Reino que se hace ya aquí visible, y vinculadas unas con otras, la limosna prepara a la oración y el ayuno ayuda, contribuyen a la unidad de vida que hoy y ahora es tiempo de salvación (2 Cor 6,2). Junkal Guevara LA HOMILÍA El rito típico de este día, la imposición de ceniza, tiene un origen judío y significa arrepentimiento y dolor por los pecados, pero va acompañado por unas palabras muy de Jesús:”Conviértete y cree en el Evangelio”. Es una invitación apremiante al cambio para acoger a Jesús que “llena de alegría el corazón y la vida de los que se encuentran con Él” (EG 1). La vida cristiana es un proceso inacabable de conversión, de apertura de la vida al misterio de Dios y, al mismo tiempo, a los demás. Debemos ver la profunda crisis que vive la Iglesia en España no como algo meramente ne- gativo, sino como una llamada de Dios para una profunda renovación eclesial y personal. Recorda- mos los cuarenta años de travesía de Israel por el desierto –la esclavitud se interioriza y es difícil aceptar la libertad con el riesgo que supone- y redobla- mos la voluntad de ponernos en camino. El Papa Francisco nos invita a ¡Salir!: como Abrahán, como Moisés y el pueblo de Israel, como Jesús, que dejó su Galilea natal donde las cosas le iban bien para enfrentarse con las autoridades de Jerusalén y con la religiosidad del Templo. “Salir” quiere decir que estamos invitados, en la Iglesia, a una renovación radical de costumbres, de lenguaje, de las estructuras, de modo que la Iglesia sea testimonio significativo del amor de Dios en medio del mundo (EG 27). Ante esta invitación no podemos quedarnos pasivos, porque un auténtico soplo del Espíritu recorre a la Iglesia y el peligro siempre es la oposición poderosa de unos y la falta de coraje de otros. Tenemos que empezar por “salir” cada uno de nosotros. Salir de la contaminación espiritual e ideológica que existe en nuestra sociedad y que se nos mete en los pulmones del alma. San Pablo decía a los cristianos de Roma: “No os acomodéis al mundo presente, antes bien renovaos mediante la transformación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cual es la voluntad de Dios, lo bueno, lo agradable, lo perfecto” (Rom 12, 2). Hay que salir de la contaminación de la indiferencia religiosa, que hace que Dios apenas cuente en nuestra vida. Salir de la contaminación de la insensi- bilidad (“la globalización de la indiferencia” de la que habla el Papa Francisco) ante el prójimo nece- sitado, pasar de largo, no enterarnos de lo que sucede en el mundo, quizá prestando una pequeña Te ofrecemos, Padre, todo lo que prometemos llevar a cabo en estos días de Cuaresma. Que todo eso nos ayude a renovar el camino de nuestra vida cristiana. Debemos ver la crisis de la Iglesia en España como una llamada de Dios para una profunda renovación eclesial y personal
  13. 13. Homilética 117 MIÉRCOLES DE CENIZA ayuda controlada para salvar nuestra conciencia, pero que ni implica nuestra forma de vida ni nos cuesta realmente nada. El profeta Joel dice que Dios quiere que “rasguemos nuestros corazones”, es decir que seamos misericordiosos, que reaccionemos con indignación y eficacia ante las injusticias que ofenden la dignidad más elemental de tantos hermanos nuestros. La conversión no viene a amargar la vida ni hay que verla como una pe- sada carga. Al contrario, hay que verla como algo que nos hace libres y que nace de la experiencia del descubrimiento de un tesoro precioso, el amor que Dios nos ofrece en Jesús y que llena de alegría. La conversión, como todo camino con una meta que merece la pena, supone un esfuerzo. El evange- lio habla de tres buenas obras: la oración o acogida silenciosa de Dios; la limosna o el compartir de verdad; el ayuno o la renuncia a favor de los más necesitados. El Papa dice que los cristianos no pueden ser “pesimis- tas quejosos y desencantados con cara de vinagre” (EG 85). Jesús decía que hay cosas que deben quedar en- tre el fiel y Dios, sin hacer alardes. Pero también decía “que brillen vuestra buenas obras para que los hombres las vean y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Hay que combinar sabiamente los dichos evangélicos. La conversión nace del corazón, pero no se queda en la alcoba, porque implica cambiar la Iglesia y aspira a transformar la sociedad. Rafael Aguirre Monasterio ORACIÓN UNIVERSAL Al comenzar la Cuaresma, te presentamos, Padre, nuestros deseos de conversión del corazón y re- novación de nuestra mente: • Por el papa, los obispos y sacerdotes, para que este tiempo de Cuaresma sea un tiempo de verda- dero renovación y conversión que ayude a transformar el corazón y el rostro de la Iglesia. • Por nuestro mundo: para que se multipliquen en él los testimonios y las voces que desean y luchan por un mundo más justo, más solidario y más austeramente solidario. • Por todos aquellos que, en este tiempo de Cuaresma como a lo largo del año, viven, en nuestro país y fuera de él, el ayuno del hambre y la pobreza. Que recuperemos todos la necesaria sensibilidad y el compromiso eficaz con ellos. • Por las iglesias locales, las parroquias y las comunidades cristianas: que la Cuaresma sea para todos un tiempo de conversión para encontrar a Dios mediante la oración personal, la austeridad de vida y la misericordia. • Por todos nosotros: para que tomemos en serio el sentido de la Cuaresma y nos esforcemos por vivir una verdadera la conversión y renovación personal. Escucha, Padre, nuestra oración para que este tiempo de Cuaresma sea realmente un tiempo de renovación para toda la Iglesia. La conversión no viene a amargar la vida. Es algo que nos hace libres y descubre el amor de Dios, que llena de alegría. La conversión nace del corazón, pero implica cambiar la Iglesia y aspira a transformar la sociedad.
  14. 14. Homilética 118 MIÉRCOLES DE CENIZA RECURSOS Presentamos hoy lo que va a ser el hilo conductor de nuestra Cuaresma: un tiempo abierto de renova- ción, propio de la “nueva etapa evangelizadora” que nos propone el papa Francisco. Esta “nueva etapa” exige una renovación del corazón, una verdadera “conversión”, que vaya desplegando, a lo largo de cinco semanas, una serie de actitudes evangélicas propias de un nuevo tiempo eclesial. Explicaremos, pues, este domingo, el panel del “arco iris” de los cinco domingos de Cuaresma. Lema de la Cuaresma-Semana Santa: UN ARCO IRIS DE NUEVA VIDA . El “arco iris” se abre con una palabras que lo cruzan: “PASAR de… A… ” Cada domingo “pasaremos” de una actitud vieja a una actitud nueva. Bajo el “arco iris”, la imagen del mundo y, dentro de él, una imagen de la Iglesia. La renovación de la Iglesia no es para sí misma sino para hacer del mundo el “Reino de Dios”.
  15. 15. Homilética 119 MIÉRCOLES DE CENIZA Domingo 1º: PASAR DEL CONFORMISMO… LA NOVEDAD DE JESÚS Domingo 2º: PASAR DEL PESIMISMO A…UNA MIRADA POSITIVA Domingo 3º: PASAR DEL MERCANTILISMO DE LA VIDA A… LA APUESTA POR LA PERSONA Domingo 4º: PASAR DE LA INDIFERENCIA A… LA “REVOLUCIÓN DE LA TERNURA” Domingo 5º: PASAR DE LA AUTORREFERENCIA A…LA OPCIÓN POR EL OTRO Semana Santa: PASAR DEL NARCISISMO A… LA COMPASIÓN SOLIDARIA Vigilia Pascual- domingo de Resurrección: PASAR DE LA MUERTE A… LA ALEGRÍA DEL RESUCITADO En el momento de la imposición de la Ceniza, se puede entregar a cada persona una pequeña cartulina con la imagen del panel, sin más texto que “PASAR A”… y “UN ARCO IRIS DE NUEVA VIDA”. Cada domingo se puede colorear una de las franjas del arco iris según el color del día, y escribir en ella el lema correspondiente. Por la parte de atrás, puede ponerse el texto del nº 27 de la Evangelii Gaudium. 1. UN TEXTO “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangeli- zación del mundo actual más que para la autopreservación. (Evangelii Gaudium 27)”. 2. UN POEMA A MODO DE PREGÓN CUAESMAL Al comenzar la Cuaresma ten pedimos, Señor, que nos ayudes a escuchar, despertar y aprender, a entrar en la dinámica que Tú mismo nos regalas. Ayúdanos a ponernos en movimiento, a levantarnos, a explorar nuevas formas de acogida, de comunicación y mensaje. Abrir la puerta para que entren nuevas formas de vida y creatividad. Abrir paso a la simplicidad y a los gestos más veraces. Preparar el corazón para el despojo, para la limpieza y la purificación, para una nueva etapa evangelizadora. Queremos destruir, Señor, los ídolos que enturbian nuestra mirada. Queremos confiar en la fuerza creadora que nos habita con tu Espíritu, y atrevernos a recibirte a Ti, Dios humano, Dios amigo. Queremos dejar los miedos a la puerta y abrir nuestro espacio sin defensas, con una mirada siempre positiva, en defensa de la vida y la dignidad humana, en inclusión y con ternura, y con misericordia, saliendo de nosotros y optando por el otro muriendo, como el grano de trigo, a nuestro narcisismo y autorreferencialidad. Ayúdanos a abrir los ojos, en esta nueva Cuaresma 2014, al arco iris de la novedad y del futuro.
  16. 16. Homilética 120 MIÉRCOLES DE CENIZA LA MÚSICA «RASGAD LOS CORAZONES Y NO LAS VESTIDURAS» «Haz de esta piedra de mis manos una herramienta constructiva; cura su fiebre posesiva y ábrela al bien de mis hermanos». (J.L. Blanco Vega. Himno Litúrgico) Ambientación musical. “Este es el ayuno” en Momentos de Paz-16 (SP). Con la celebración del Miércoles de Ceniza se abre para la Iglesia un tiempo de conversión y renovación; tiempo de gracia y de perdón; tiempo de intensidad en la escucha, reflexión y oración de la Palabra de Dios. Camino de la Cruz que conduce a la Luz. Tiempo de volver al camino recto con una actitud de acogida, servicio y caridad hacia los hermanos. Es el tiempo de “convertíos y creed en el Evangelio”. Canto de entrada: “Dame tu perdón” MD 343; CLN 111; “Llorando los pecados” MD 339-2; CLN 110; ”Hacia ti, morada santa” MD 49-1; CLN O 16. Antífona responsorial (Salmo): ”Misericordia, Señor; hemos pecado” Bendición e imposición de la ceniza: Reconociéndonos peregrinos-pecadores imploramos la miseri- cordia del Señor en nuestro camino de conversión. Resuenan en nosotros las palabras de Joel: “Conver- tíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso”. Podemos cantar: “Éste es el ayuno que agrada al Señor” o “Perdona a tu pueblo” MD 339-1, con nuevo texto actualizado en las estrofas; ambos en el CD Hacia la Pascua (SP). Santo: CLN I 2. Comunión: “Hombres nuevos” (=Danos un corazón) MD 59; CLN 718; “Oigo en mi corazón” CLN 540; “Pequeñas aclaraciones” (= Cuando el pobre nada tiene) MD 45; CLN 725. Antonio Alcalde Fernández
  17. 17. Homilética 121 DOMINGO 1º DE CUARESMA Domingo 1º de cuaresma 22 de febrero de 2015 JC le dijo, desde el pináculo del mundo, que no al poder que convierte a los demás en súbditos, que no al dinero que pone precio a la vida humana, que no a la violencia que dibuja fronteras artificiales en el mundo. Javier Prat Cambra
  18. 18. Homilética 122 LA PALABRA PRIMERA LECTURA: Gén 9, 815. El texto en su contexto. Comenzamos la primera de las cinco catequesis en clave de «his- toria de salvación» que nos presenta la liturgia en Cuaresma. La historia salvífica se inicia con Noé, un personaje conocido en las culturas orientales contemporáneas. La destrucción de todo, un tras- fondo de «caos original», acompaña igualmente los relatos de los orígenes en los pueblos de Mesopo- tamia. La narración bíblica presen- tas elementos diferenciadores fun- damentales. En la creación, Dios pone «orden en el caos». ¿Acaso la maldad del ser humano hará que todo vuelva al caos inicial? La Biblia dice con claridad que la voluntad de Dios no es la «destrucción», sino la vida. El texto bíblico introduce el término teológico «alianza» (be- rit); si bien la traducción litúrgica dice «pacto». Las alianzas se formalizaban entre dos partes (en este caso Dios y Noé) y se materializaban en un signo visible y recordatorio; en este caso el «arco iris». El texto en la historia de la salvación. La teología del Antiguo Testamento desarrollará sucesivas alianzas: con Noé, con Abrahán, con el pueblo, hasta que los profetas anuncien una «nueva y eterna alianza». La salvación de Dios no se «impone», sino que es una propuesta que se acepta. Poco a poco Dios va clarificando su volun- tad; desde la «antigua alianza» de Noé con toda la creación, hasta su expresión máxima que para los cristianos se realiza en Jesús, que personifica la «nueva y eterna alianza». Las alianzas dejan una «señal» que sirva de «recordatorio» para aquellos que la contemplen. El arco iris, en el devenir de la naturaleza, refleja una señal perpetua y universal: la salvación de Dios. Palabra de Dios para nosotros: sentido y celebración litúrgica. La alianza de Noé puede ser leída en clave ecológica. Dios nos entrega el mundo para que lo transformemos; no para que lo usemos a nuestro antojo y lo destruyamos. En una imagen bellísima, cada vez que vemos el arco iris podemos decir: es verdad, Dios no rompe su alianza, la tierra no será destruida. ¡Hay esperan- za, trabajemos por la vida! Pedro Fraile Yécora SEGUNDA LECTURA: 1 Pe 3,18-22 Los tiempos a los que se cir- cunscribe 1Pe son tiempos difíciles, tiempos de alejamiento y de aposta- sía. De ahí que los polos de su ex- hortación sean el bautismo (aunque se menciona una sola vez) y sus consecuencias junto con la esperanza de una ve- nida próxima de Cristo. Se trataba de mantener el compromiso cristiano contra viento y marea. El mayor estímulo para mantenerse vivo y ac- tivo en la fe es el recuerdo de Cristo “que murió… inocente…para conducirnos a Dios”. Abandonar ahora el camino cristiano sería dejar a la muerte de Cristo por inútil y, por supuesto, a su vida toda. De ahí que se apele a la adhesión a Cristo: esa ad- hesión, hecha de amor, es la que puede mantener al creyente firme por encima de persecuciones. Su triunfo puede ser anticipación del triunfo cristiano; su “ser devuelto a la vida” puede ha- cer que el cristiano mantenga una vida según el Evangelio y triunfe en su propósito de vida nueva. Aquí la resurrección no es una doctrina, sino un dinamismo, algo que puede hacer que los tiem- pos de prueba puedan ser encajados y superados con facilidad. DOMINGO 1º DE CUARESMA
  19. 19. Homilética 123 DOMINGO 1º DE CUARESMA Aquí estamos, Padre, llamados por ti. En este tiempo de Cuaresma nos invitas a dar pasos nuevos. Pero nuestros cerrados ojos son de mirada corta. Ábrelos tú para ver el bello horizonte de la nueva vida, la que vivió Jesús. Recurre el autor a un lenguaje mítico y legen- dario para ilustrar su propuesta de ánimo para los cristianos en peligro: Noé no fue corrompido y se salvó de la catástrofe; lo sucedido con él es figu- ra de lo que sucede con el bautismo (“se salvaron cruzando las aguas”): éste conlleva el compromiso de se- guir a Jesús en medio de un mundo injusto con la certeza de la victoria. No se trata tanto de estigmatizar y condenar al mundo cuanto de ali- mentar la certeza de que el creyente tendrá salida, horizonte, amanecer. El lenguaje exhortatorio es la herra- mienta de ánimo que utiliza. El bautismo tiene un poder de salvación ya, en este momento (“símbolo del bautismo que actual- mente os salva”). Efectivamente, la salvación no está al final, sino en todo el camino que es preciso recorrer, en toda la obra que hay que construir. La visión que el autor tiene del bautismo no es tan- to la de un rito, sino la de una fuerza para llevar un estilo de vida adherido a Jesús y marcado por los valores evangélicos. Y cuando el autor habla, como fruto de la vida vivida en los paráme- tros del bautismo, de “impetrar de Dios una conciencia pura” se está refiriendo a una vida en bondad y en honradez no como meros valores éti- cos, sino profundizados por la espi- ritualidad evangélicas: buenos hasta hacer de la bondad un estilo de vida creyente, honrados hasta construir un testimonio legible de otra manera de situarse en la vida. Fidel Aizpurúa Donázar EVANGELIO: Mc 1, 12-15 El texto litúrgico funde dos relatos que ocupan un lugar diferente en la estructura de la obra. Los vv. 12-13 narran las tentaciones, que pertenece a la obertura del evangelio; y los vv. 14-15 recogen un sumario de la actividad pública de Jesús que se desarrollará a continuación. Se posibilita, así, una rica catequesis bautismal. En la primera parte del relato, las tentaciones, muy breves comparadas con Mt y Lc, sitúan el espacio -el desierto-, y el tiempo -cuarenta días-, pero en ambos casos la referencia es teológica, no histórica. El desierto no interesa por su localización concreta, sino por la potencia de su imagen en la memoria de Israel: lugar de dificultades por el que peregrinar para llegar a la tierra (Ex 15-19; Nm 10,10-22); espacio para el encuentro con Dios (Os 2,14-23); naturaleza privilegiada para percibir los signos de la llegada del Mesías (Is 35). En todo caso, nunca un lugar para perder el tiempo o para el recreo; el desierto es escenario favorable a la experiencia interior; lugar para conocerse, crecer y afrontar nuevos retos. Los cuarenta días sugieren una experiencia completa, una ocasión plena- mente disfrutada, un apren- dizaje consumado. En esas coordenadas Marcos presenta a Jesús ex- perimentando la acción de Satanás, icono de las fuerzas malignas en el judaísmo bí- blico tardío, esas fuerzas que nos desestabilizan, desorien- tan y pervierten. Jesús, recién bautizado, ha- biendo experimentado la elec- ción y unción por Dios como Hijo y amado, experimenta la acción de esa fuerza que lo agita, que lo tienta en sentido contrario; en definitiva, que lo quiere desorientar o descentrar. La tentacióndeabandonar,desviarseodesvirtuarsuser Hijo-Mesías (ungido) es real y está presente desde el arranque mismo de su ministerio público.
  20. 20. Homilética 124 DOMINGO 1º DE CUARESMA Ahora bien, porque es el Ungido-Mesías, como en Is 11,6-9, las criaturas de la tierra -las fieras-, y las del cielo -los ángeles-, lo acompañan en una imagen de la creación restaurada por la presencia y la acción salvadora del Mesías. Forjado en esa experiencia radical, Jesús aban- dona el desierto para hacer llegar a los hombres y mujeres de su tiempo la buena noticia de su salva- ción. En la segunda parte del relato, el dato de la de- tención de Juan tampoco es una referencia tempo- ral para situar cronológi- camente el comienzo de la predicación pública de Jesús. Es, como ha dicho algún estudioso, una cronología en clave salvífica: en primer lugar, es un kairós no un cronós; además, es un dato po- lémico que enfoca el ministerio de Jesús en clave conflictivo. El tiempo de preparación que Juan representa, se deja atrás; ahora es el tiempo de Jesús. A Él es a quien mirar, y mirándolo a él, emprender una aven- tura nueva: convertíos y creed la buena noticia. De esta manera, el itinerario cuaresmal que co- mienza se muestra como un tiempo teológico que tiene como horizonte la renovación del compromiso bautismal en la noche de la Pascua. Ese tiempo se trasciende por la contemplación de Jesús-Mesías que, experimentando la agitación de la tentación, se mantiene sin embargo firme, y se convierte en modelo del cristiano y el catecúmeno. Junkal Guevara Llaguno, rjm LA HOMILÍA La esperanza en un tiempo nuevo y la confianza en Dios no se apagan del todo a pesar de las mu- chas calamidades (el diluvio, los imperios amenazantes) y de los pecados del pueblo. La naturaleza misma con sus ciclos vitales, con el contraste bellísimo de la lluvia y el sol que crea el arco iris, nos habla de la alianza de Dios con la humanidad, de su presencia misteriosa y amorosa. El episodio de Noé nos invita a ver la humanidad y la creación entera sos- tenida por el amor de Dios, viniendo de El y en camino hacia El. Esa alianza se consuma en Jesucristo. La Cuaresma empieza con la estancia de Jesús en el desierto, que rememora la del pueblo de Israel durante cuarenta años. En el desierto se puede dar el abatimiento total, pero también el encuentro con uno mismo y con Dios. El Espíritu que ha recibido Jesús en el bautismo le impulsa al desierto. El Bautista ha sido arrestado y Jesús tiene que discernir los caminos de su misión. Las tentaciones de Jesús, episodio breve y muy denso teológicamente, está reinterpretando algo muy central en la vida de Jesús. En efecto, Jesús fue tentado: le propusieron que asumiese el papel de un Mesías con aspiraciones reales, que aniquilase a sus enemigos con fuego del cielo, que deslumbrase con signos espectaculares, que se quedase tranquilo en su casa. Pero Je- sús se entrega a la causa del reino de Dios asumiendo la condición humana sin privilegio alguno. Más aún, se hace el servidor de todos y su fuerza es el amor desconcertante y desnudo. En la convivencia armoniosa con las bestias del campo se manifiesta que es el nuevo Adán, que restablece la relación del paraíso (Gen 2, 19-20) y desarrolla la armonía de las criaturas vislumbrada ya en el arca de Noé. Nosotros hemos prepa- rado la mesa, el pan y el vino. Que tu Espíritu, Padre, prepare nuestros corazones para encontrar- nos con tu Hijo, que es el camino de la nueva vida. La naturaleza misma con sus ciclos vitales nos habla de la alianza de Dios con la humanidad.
  21. 21. Homilética 125 Por eso Jesús proclama que ha llegado el tiempo del cumplimiento de las promesas de Dios. Está irrumpiendo la gran novedad, el reino de Dios, la renovación radical de toda la creación. El Evangelio, la Buena Noticia, no es –como se creía en el mundo romano- la victoria de un emperador o su accesión al trono. Hay una intención crítica y polémica en el anuncio de Mc respecto a la religión imperial: contra todas las apariencias es con Jesús con quien irrumpe el reino de Dios. Jesús invita de forma apremiante a convertirse, a acoger el reino de Dios como el centro de nuestra vida, a ver y valorar la realidad de forma diferente, a vivir unos valores alternati- vos a los socialmente hegemónicos. En la medida que nuestra sociedad es más indiferente religiosamente y está más secularizada, tiene que destacar más la novedad del reino de Dios. No es hora de dispersarnos en multitud de afirmaciones doctrinales, sino de centrarnos en lo esencial (EG 43): el amor de Dios, manifestado en Jesús y testimoniado por una Iglesia acogedora, mise- ricordiosa y samaritana. Jesús nos invita a entrar en el reino de Dios, a descubrir el horizonte nuevo que Dios abre a la vida humana, a asumir sus valores nobles y humanizantes. Jesús, que vence la tentación, que es inicio de la nueva creación, nuevo Adán, que actúa movido por el Espíritu, nos invita a incorporarnos a una dinámica nue- va, que viene de Dios, que infunde posibi- lidades nuevas de actuación y que quiere transformar toda la realidad. Rafael Aguirre Monasterio ORACIÓN UNIVERSAL Sabedores de que lo que pidamos en el nombre de Jesús el Padre nos lo concederá, le decimos: ESCUCHA, SEÑOR, NUESTRA ORACIÓN • Asiste, Señor, a tu Iglesia para que no se recluya en sus seguridades y sepa escuchar tu llamada en los signos de nuestro tiempo y en las necesidades de sus contemporáneos. Oremos. • Danos, Señor, gobernantes eficaces y honestos, que no se dejen tentar por el poder ni dominar por la avaricia. • Haz, Señor, que la prudencia de los mayores no sirva de tropiezo a las nuevas generaciones para descubrir la novedad de tu evangelio. • Ayuda, Señor, a todos los que trabajan por la paz y el entendimiento entre las personas y haznos agentes de reconciliación. • Haz que vivamos esta Cuaresma en solidaridad sincera con quienes más sufren la pobreza y sole- dad. Que estos deseos que ahora te expresamos sinceramente arraiguen en nosotros y puedan convertir- se con tu Espíritu en obras de tu Reino. DOMINGO 1º DE CUARESMA En la medida que nuestra sociedad es más indiferente religiosamente, tiene que destacar más la novedad del reino de Dios. Jesús vence la tentación y nos invita a incorporarnos a una dinámica nueva, a posibilidades nuevas de actuación y a transformar toda la realidad.
  22. 22. Homilética 126 DOMINGO 1º DE CUARESMA Señor, el pan de tu palabra y de tu amor nos saben a permanente novedad. Ayúdanos a dar cada día un paso, aunque sea pequeño, para ser buena novedad para los demás. RECURSOS PASAR DEL CONFORMISMO A… LA NOVEDAD DE JESÚS Tras el Miércoles de Ceniza, en el que ya presentamos la dinámica general, afrontamos hoy este domingo como una especie de “obertura” de toda la Cuaresma. Jesús, “empujado por el Espíritu” va al desierto donde discierne cuál es el camino de la “nueva creación” que Dios quiere llevar a cabo. El tema de las tentaciones –tan esencial- pasa rápido para centrarse en la predicación de la gran novedad: el Reino de Dios. El arco iris es el símbolo de la Alianza que Dios establece tras el diluvio: comienza un tiempo nuevo que anuncia ya la gran novedad de Jesús: “no miréis el pasado… ved que está brotando algo nuevo”, dice el profeta en otro texto…(Is 43, 18-19): “Se ha cumplido el plazo. Está cerca el Reino de Dios. Con- vertíos y creed en el evangelio” (Mc 1,15). Es el tiempo de Cuaresma, la apertura a una “nueva etapa de evangelización” para la que es necesaria la conversión de las actitudes. Conversión al evangelio. Lema: DEL CONFORMISMO A… LA NOVEDAD DE JESÚS Color de la banda del arco iris: ROJO 1. UN TEXTO de la Evangelii Gaudium (papa Francisco): Una nueva etapa evangelizadora “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. …Quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marca- da por esa alegría (1). Jesucristo es siempre novedad “Él [Jesucristo] siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece. Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina” (11)
  23. 23. Homilética 127 DOMINGO 1º DE CUARESMA En una Iglesia abierta “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aquí para toda la Iglesia lo que mu- chas veces he dicho a los sacerdotes y laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.(Mc 6,37) (49) 2. UN POEMA SEGUIRTE DE VERDAD (A partir de un texto de Pedro Trigo. Texto completo en “Salmos de vida y fidelidad”, Ed. Paulinas, Madrid 1988, págs. 63-65). 3. UNA CANCIÓN “Canta para mí” ( Luis Guitarra, álbum “Desaprender”) Hemos escuchado, Señor, la voz de tu Hijo, que nos invitaba a dejarlo todo para seguirle, y le hemos dicho que sí. Nos hemos ido con él a buscar un mundo donde habite la justicia. Él nos ha recibido, Señor, en tu compañía y por eso te llamamos Padre. Y por eso aquí, contigo, en la confianza, se nos suelta la lengua y te decimos nuestra alegría, que es nuestro miedo: es la alegría de ser tus hijos y el miedo de no serlo bastante todavía. Hemos dejado todo; pero, como si tuviéramos imán, las cosas vuelven y se nos pegan. Te seguimos, Señor, en soledad. En el gran teatro del mundo hacemos de peregrinos, de forasteros; vivimos de cara a la tierra nueva y a los nuevos cielos; vueltos a lo que aún no existe para nosotros, vivimos con este gran hueco, sabemos que tú no serás un espejismo. Hemos escuchado la voz de tu Hijo y le hemos dicho que sí, ya que no queremos vivir para nosotros, sino para que venga tu Reino. Queremos vivir como los perros rastreando tu paso; queremos vivir como los negociantes; como los jugadores, como los policías y los ladrones, siempre atentos, vigilantes. Queremos vivir, Señor, como los amantes, porque es tu amor el que nos hace atentos; élnoslleva,comoati,aescucharelclamordeloprimido, él nos lleva a servirte en el pueblo creyente y pobre, él nos lleva a obedecer estos signos de los tiempos. Queremosvivirenobedienciaatuvoz,quenosdice“ven” y que, cuando nos has convertido, nos dice “ve a mi pueblo”. Canta para mí, contágiame la libertad…, es necesaria tras los muros de este infierno. Canta para mí, acércame a la Humanidad en cada historia, cada acorde y cada verso. Canta para mí y nunca dejes de buscar, y no te canses de vivir, y no te rindas sin luchar. Canta para mí, y nunca olvides que tu voz vence al silencio. Canta para mí, te escucharé en la soledad de quien se sabe derrotada por sus miedos.
  24. 24. Homilética 128 DOMINGO 1º DE CUARESMA LA MÚSICA «CONVERTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO» “Para el camino se nos queda entre las manos, guiadora, la cruz, bordón, que es la vereda y es la bandera triunfadora” (B. Velado. Himno litúrgico) Ambientación musical. “Nos has llamado al desierto”. Versión instrumental en Momentos de Paz-13. Al comenzar la Cuaresma iniciamos nuestra travesía por el desierto de nuestras vidas para llegar, escalan- do la Santa Montaña, a la Pascua de la luz. El desierto cuaresmal es para nosotros un tiempo privilegiado de gracia y de conversión. No es un refugio o una huída. Convertirse es algo más que hacer penitencias o conseguir privaciones momentáneas. Convertirse es renovarse aceptando y cumpliendo la alianza hecha en las aguas bautismales, volviendo nuestras vidas a Dios y abriéndolas a los valores del Reino. Canto de entrada: “Me invocará y lo escucharé” MD 331-1; CLN A 12. “Nos has llamado al desierto” MD 332-1; CLN 126; o bien, iniciamos este primer Domingo de Cuaresma con el canto de las “Letanías de los Santos” en el CD Hacia la Pascua (SP). Antífona responsorial (Salmo):”Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza”. LS. pp. 78-79; o bien, esta nueva musicalización: Santo: CLN I 1 (gregoriano) Comunión: «Hambre de Dios» (= No podemos caminar) MD 171; CLN O 13; «Por ti, Patria esperada» MD 2-1; CLN 711; o bien, «El cáliz que bendecimos» CLN 536. La austeridad cuaresmal la expresamos también en el canto. Por esta razón no indicaremos cantos para la salida en este tiempo. Antonio Alcalde Fernández Canta para mí, y cuéntales a los demás que cada golpe te hace más fuerte por dentro. Canta para mí, dame razones para andar, proponte un nuevo porvenir, implícame en la gratuidad. Canta para mí, y nunca olvides que tu voz vence al silencio. Canta, canta…, tan sólo canta. Canta para mí, porque preciso averiguar si “lo que soy” y “a donde voy” es lo que quiero. Canta para mí, y no me dejes olvidar que hace algún tiempo también yo soñé tus sueños. Canta lo que crees, canta lo que esperas, canta lo que amas… …y aunque a veces sea con un nudo en la garganta… canta, y aunque te parezca que ya nadie escucha nada… canta, …yaunqueavecessientasquelasfuerzasnotealcanzan…canta.
  25. 25. Homilética 129 DOMINGO 2º DE CUARESMA Domingo 2º de Cuaresma 1 de marzo de 2015 Uno de los mayores logros de la humanidad ha sido la libertad, aunque a lo largo de su historia se ha esclavizado a millones de personas a las que se les negó lo que JC trajo como herencia para todos. Javier Prat Cambra
  26. 26. Homilética 130 DOMINGO 2º DE CUARESMA LA PALABRA PRIMERA LECTURA: Gén 22, 12. 9a. 1518. El texto en su contexto. Leemos uno de los textos más controvertidos de la Biblia. Para unos es escandaloso: Dios da una orden cruel, Abra- hán responde con una «obediencia ciega»; es la fe entendida como «sumisión». Para otros es una evolución cultural que recoge el paso del sacrificio de seres humanos al sacrificio de animales, paso avalado por Dios. Si tomamos la historia de Abra- hán desde su llamada, vemos cómo hay una serie de promesas de Dios y de dilaciones continuas. Parece que Dios olvida lo prometido. Cuando nace, al final de un largo tiempo, el hijo prometi- do, Dios ordena su sacrificio. Abrahán, con todo, por dos veces, dice: «aquí me tienes». La tensión dramática llevada al límite se resuelve satisfacto- riamente: Dios no quiere la muerte del hijo. El texto en la historia de la salvación. La liturgia interpreta el texto en clave «histórico sal- vífica». Dios no quiere la destrucción del mundo (semana pasada), sino que, ante el pecado, inau- gura una nueva etapa de salvación por medio de Noé. La nueva situación del hombre con Dios está marcada por la «escucha obediente»; no se rebela contra una orden que no llega a comprender. Los caminos de Dios son insospechados. La «escucha obediente» de Dios es camino de salvación, aun- que esté atravesada de paradojas, de incompren- siones, de momentos de dificultad. El «aquí me tienes» (hinneni) que dice Abrahán, lo volveremos a escuchar en boca de Moisés, de Samuel, de Isaías y de la Virgen María. Palabra de Dios para nosotros: sentido y ce- lebración litúrgica. Abrahán ha recibido el título de «padre de los creyentes»; primero porque espe- ró, contra toda esperanza, en que Dios cumpliría su promesa y en su ancianidad sería padre de un hijo. Luego, porque no se reservó a su hijo único ante la petición sorprendente de Dios. La fe bíblica nos lleva de la mano por las promesas sorprendentes de Dios y por la escucha obediente y confiada. Pedro Fraile Yécora SEGUNDA LECTURA: Rom 8,31b-34 La carta a Romanos, escrito de madurez de Pa- blo, urde una argumentación teológica de primera magnitud. Según el apóstol, la situación sin salida en que se hallan tanto el judío como el pagano ha encontrado un horizonte en la muerte salvadora de Jesús de tal manera que, por ella, estamos libres de las grandes constricciones de la historia (la ley, el pecado, la muerte adámi- ca) y podemos llevar una nue- va vida en Cristo, la vida se- gún el Espíritu. Éstas son las grandes certezas y vivencias en las que se ha asentado la experiencia creyente de Pa- blo, ya que él no habla desde los libros, sino desde su más radical vivencia. El presente texto es el epílogo de la parte primera, la parte expositiva de la carta (la segunda parte verterá sus gran intuiciones espirituales en el molde concreto de la vida comunitaria). El Dios que ha hecho tan magnífico mecanismo es un “Dios a favor nuestro”. Si algo ha dejado claro el proceso de rehabilitación de la muerte salvado- ra de Jesús es que Dios no es enemigo de la histo- ria, sino el mejor aliado de los caminos humanos. De ahí ha de brotar una confianza absoluta. Este Dios, “que no perdonó a su hijo” (mentali- dad sacrificial de Pablo; no es que no le perdonara, es que lo amó) “nos ha dado todo con él”. Si algo Señor, con frecuencia la situación que vivimos oscurece de pesimismo la mirada y nos llega el desaliento y la tristeza, la impaciencia y la ansiedad. Necesitamos que el resplandor de Jesús transfigurado nos descubra lo positivo y estar con él nos devuelva la alegría de la vida.
  27. 27. Homilética 131 , os ús bra DOMINGO 2º DE CUARESMA desvela la rehabilitación de Dios es la generosidad absoluta del Dios que se da totalmente a través de Jesús que se ha entregado totalmente. Esto no solamente modificará los modos orantes del cre- yente, sino que ha de suscitar la confianza hasta saber que la suya es una vida acom- pañada y que jamás quedará dejado de la mano de Dios. Por el contrario, Dios ha echado su suerte del lado de la historia y nunca la abandonará. Y Cristo, lógicamente, tampoco condenará. ¿Cómo lo va a hacer después de morir-resucitar-estar a la derecha en el triunfo de Dios? Eso quiere decir que la historia tiene en Jesús resucitado a su mejor aliado, a su abogado más eficaz, al compa- ñero más fiel. Y si el creyente cuen- ta con el amparo de Jesús sabe que las grandes constricciones humanas ya no tienen vigencia sobre él. De ahí brota un caudal enorme de con- fianza y de amor. Efectivamente, la intercesión de Jesús por la historia es continua. Es cierto que no hace falta “interceder” ante el Dios que ama, porque si ama con su amor lo da todo. Pero el vocabulario reli- gioso de Pablo se pone al servicio de la valoración plena de la mediación de Jesús. Se está queriendo decir que los pasos de la persona pueden andarse en la total confianza porque el acompañamiento de Jesús, sus buenos oficios de amparador, están asegurados. Fidel Aizpurúa Donázar EVANGELIO: Mc 9,2-10. La mayoría de la crítica define el texto como una narración simbólica que contiene una jugo- sa catequesis sobre el mesianismo de Jesús que sólo es posible discernir a la luz de la experiencia de la Pascua. Para componer la escena conviene notar, en primer lugar, que también aquí las referencias es- pacio-temporales tienen sentido teológico: los seis días remiten a una experiencia real que, de hecho, Pedro quiere atrapar en el tiempo; y la montaña es, en todas las culturas, también la bíblica, un lugar privilegiado para el encuentro con la divinidad. Además, es importante atender y explicar la presencia de Moisés y de Elías, que no se justifi- can sólo por representar la ley y los profetas. Elías, en la tradición judía y, como consecuencia de su asunción al cielo (2 Re 2,11), es precursor de los tiempos mesiánicos. La referencia a Moisés, por su parte, está relacionada con 2 Mac 2,1-9, que advierte de que la llegada del Mesías viene acom- pañada por la presencia de la gloria del Señor y la nube, lo mismo que en los tiempos de Moisés. Así, entendemos por qué Marcos provoca la atención del lector jugando con la presencia de éstos en la escena. En el v.4 sitúa a Elías pre- cediendo a Moisés, mientras que en v.5 lo hace justo al revés. De este modo, primero subraya la importancia de Elías y anuncia que han comen- zado los tiempos mesiánicos; y, después, rubrica esta idea dando al acontecimiento la categoría de revelación divina. En este marco, se comprende que la censura a la reacción de Pedro esté dirigida en realidad a todos los discípulos (v.6), que no son capaces de captar la acción de Dios en Jesús, reforzada por el cambio en su apariencia y la transformación que se opera en las vestiduras; y legitimada con el testimo- nio de la voz divina. Jesús, pues, se reti- ra con Pedro, Santiago y Juan a la montaña, y se Esta mesa es el banquete de esperanza; en ella nuestra vida ser renueva, nuestra comunidad se rejuvenece y gozamos, Señor, de tu amor que todo lo transforma..
  28. 28. Homilética 132 DOMINGO 2º DE CUARESMA transforma (mejor que se transfigura) delante de ellos. Transformarse ante ellos significa, pues, lle- varles más allá de la experiencia cotidiana que de él tienen; significa posibilitarles una mirada más profunda que viene de la disposición para la reve- lación por parte de Dios. Como un amigo íntimo que anhe- la mostrarse como es, sin tapujos, sin engaños; como un Maestro (v.5), Je- sús introduce a los discípulos en una experiencia real y muy honda de quién es Él en toda su verdad: envuelto en un color blanco que no es de esta tie- rra, está acompañado de Moisés, el mediador de la revelación, y Elías, el precursor. Apartados en un lugar favorable a la experien- cia de Dios, la montaña, los más íntimos pueden contemplar a Jesús, el revelador de la nueva ley, el evangelio; el Mesías que con signos y palabras anuncia la llegada del Reino. La fuerza de la experiencia deslumbra, asus- ta, desconcierta... Pedro quiere que el tiempo se detenga, que esa clara visión de Je- sús como Mesías no se apague ni se opaque. Pero, como en el bautismo, la voz del Padre confirma la veracidad de la experiencia. Jesús es, efecti- vamente, el Hijo amado. Contem- plándole a él, el discípulo encuen- tra la fuerza para salir, lanzado, a la misión de anunciarle. Junkal Guevara Llaguno, rjm LA HOMILÍA Como el montañero que goza de un paisaje más bello y siente un aire más puro a medida que, a base de esfuerzo, se acerca a la cumbre, el cristiano descubre un horizonte nue- vo y se llena de alegría a medida que, también con esfuerzo, se va identificando con la libertad, la entrega y la vida de Jesús, que van a estallar en plenitud la Noche Pascual. ¿Cómo es posible que Dios le pida a Abrahán que sacrifique a su hijo único, además eslabón necesario de la promesa? ¿No es inmoral e irracional obedecer tal mandato por mucho que se diga divino? Con estas preguntas podemos mirar al Calvario y contemplar que Dios no interviene para salvar a su Hijo suspendido en el patíbulo más doloroso e infamante. Isaac es la figura de Jesús, pero con la gran diferencia que para éste no hay víctima sustitutoria. Dios, en su amor, ha entregado a su Hijo a la humanidad de verdad y del todo. Lo expone al rechazo más brutal. En la cruz descubrimos la fidelidad de Jesús a la causa del reino de Dios, la violencia terrible con que los poderes del mundo se oponen a este reino, y descubrimos que Dios, el Padre, no retira al Hijo, que mantiene su entrega hasta el final pese al rechazo de los hombres. Con toda razón se puede hablar del dolor de Dios, porque el Padre necesariamente sufre con el Hijo y cuando su amor es rechazado. Desde aquí, Padre, nos vamos al hogar y la calle, al trabajo y la conviven- cia. Tu palabra nos ha enseñado a entender las personas y ver las cosas con mirada positiva.Que la eucaristía nos convierta en profetas que hablan y hacen el bien. Como el montañero que siente un aire más puro a medida que, a base de esfuerzo, se acerca a la cumbre, el cristiano descubre en Jesús un horizonte nuevo de libertad y entrega.
  29. 29. Homilética 133 DOMINGO 2º DE CUARESMA Por eso Pablo dice: “El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?” En el camino hacia Jerusalén abundan los negros presagios, pero hay un acontecimiento excep- cional, la Transfiguración de Jesús. Por un momento los discípulos más cercanos perciben la gloria de Jesús: es el cumplimiento de la Ley y los Profetas (Moisés y Elías hablaban con El); la gloria divina transfiguró su rostro e iluminó sus vestiduras; la nube, sede de la Shekina, de la presencia divina, cu- bre a Jesús. Sobre todo la voz del Padre le declara como su Hijo amado. Y añade, ahora que se reitera la enseñanza difícil de la cruz, “escuchadle”. Les es dado a los discípulos, por un momento, vislumbrar la gloria de Jesús, que solo captarán plenamente tras la resu- rrección. Es una experiencia que replantea con más fuerza el interrogante sobre Jesús, pero que también le hace presentir, como nunca hasta ahora, el atractivo, el misterio, la gloria y la personalidad de Jesús. Una forma nueva de ver la realidad se les empieza a revelar en Jesús. Se ele- va, aún entre brumas, la esperanza por la que siguieron a Jesús tras dejarlo todo y sin saber muy bien lo que les esperaba. El cristiano confía plenamente en Jesús. Se apoya en momentos especiales de encuentro con El, en referencias especiales de Jesús que se ha encontrado a lo largo de su vida. No nos podemos quedar en el monte, hay que bajar, como dice el Papa Francisco, hay que salir y llegar a las periferias, a los excluidos, para anun- ciar el amor de Dios y promover el cambio social. Porque en la Transfiguración expe- rimentamos la infinita misericordia del Pa- dre, surge un deseo inagotable de brindar misericordia. La Iglesia que baja del monte es “la casa siempre abierta del Padre… no es una aduana, es la casa paterna donde hay un lugar para todos, cada uno con su vida a cuestas”. En el monte, con Jesús, los discípulos descubren que “el Evangelio es el mensaje más hermoso que tiene esta mundo y no puede quedar sepultado debajo de muchas excusas”. Rafael Aguirre Monasterio ORACIÓN UNIVERSAL Presentemos al Padre las necesidades del mundo y de nuestra comunidad. ESCÚCHANOS, SEÑOR •Los discípulos escucharon una voz: “Éste es mi Hijo amado; escuchadle a Él”. Para que la Iglesia permanezca atenta en la escucha y la contemplación de Jesús. Oremos. •Los discípulos vieron la Gloria del Señor. Para que descubramos en cada persona su dignidad de hija de Dios y en los más desfigurados el rostro de Cristo. Oremos. •Abrahán salió de su tierra y sacrificó al Señor al hijo único de la promesa. Para que no caigamos en la tentación de vivir la fe como un sistema de seguridades sino que la vivamos como una aventura que continuamente nos desinstala. Oremos. El cristiano confía plenamente en Jesús apoyándose en momentos especiales de encuentro con Él a lo largo de su vida. En la Transfiguración experimentamos la infinita misericordia del Padre y surge un deseo inagotable de brindar misericordia.
  30. 30. Homilética 134 DOMINGO 2º DE CUARESMA •Para que quienes dedican su vida al cuidado de otros experimenten también nuestra cercanía y comprensión. Oremos. •Para que las dificultades y pruebas del camino no nos desalienten y renovemos cada día la entrega. Oremos. •ParaquedescubramosenlacruzlafidelidaddeJesúsalacausadelReinoysuentregahastaelfinal.Oremos. Escucha, Padre, los deseos de nuestro corazón. Ayúdanos a pensar siempre en positivo. RECURSOS PASAR DEL PESIMISMO A… UNA MIRADA POSITIVA La escena de Abraham puede parecer truculenta y salvaje. En el trasfondo estaban los sacrificios humanos a la divinidad, de las antiguas religiones. Dios rechaza semejante aberración. Y salva a Isaac, ofreciendo una alternativa positiva. Dios no quiere la muerte, como dice el libro de la Sabiduría: “Dios no hizo la muerte ni goza destru- yendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte ni el Abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal” (Sab 1,13). Pero el amor, si es verdadero, puede llevar hasta la entrega de la vida y recuperarla en otra dimensión más honda, porque el amor “es más fuerte que la muerte” y la traspasa dándole a ella misma su propia muerte. La negatividad, el pesimismo, es tan letal como el falso optimismo. Porque hay alternativa: la espe- ranza. Y ése es el anuncio de la “Transfiguración” que nos abre al misterio profundo escondido en medio de la oscuridad de la cruz. Nos cubre la nube del misterio, y de ella brota una nueva palabra, alternativa y creadora, como la palabra dirigida a Abraham: “Este es mi Hijo: escuchadle”. O tal vez: “Este es el Cordero de Dios: seguidle”. Lema: DEL PESIMISMO A… UNA MIRADA POSITIVA Color de la banda del arco iris: NARANJA 1. ALGÚN TEXTO de la Evangelii Gaudium (papa Francisco): Cristianos pesimistas “Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal
  31. 31. Homilética 135 DOMINGO 2º DE CUARESMA de ser infinitamente amado, más allá de todo” (6). Así se gesta la mayor amenaza, que «es el gris prag- matismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad». Se desarrolla la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo. Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o consigo mismos, viven la constante tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza, que se apodera del corazón como «el más preciado de los elixires del demonio». Llamados a iluminar y a comunicar vida, finalmente se dejan cautivar por cosas que sólo generan oscuridad y cansancio interior, y que apolillan el dinamismo apostólico. Por todo esto, me permito insistir: ¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora! (83) Una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor y la audacia es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre. Nadie puede emprender una lucha si de antemano no confía plenamente en el triunfo. ..El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal” (85) 2. UN POEMA 3. UNA CANCIÓN “Abriendo caminos” (Diego Torres: http://www.youtube.com/watch?v=ImX1AalXJbc) Voy abriendo caminos para dejarte las cosas buenas que aprendo mientras camino mis calles. Me llevaré las buenas luces que tiene la gente que me iluminan la vida y me regalan mi suerte Señor, Jesús, no es fácil bajar de la montaña, pero la travesía se hace más llevadera cuando sentimos tu aliento cerca. Danos ojos par ver más allá de la oscuridad y la duda; más allá del temor y la fatiga, del agobio y la rutina. Danos una mirada, como la tuya, que sepa ver en lo escondido, que vaya más allá de lo inmediato; capaz de descubrir paisajes nuevos, de ver el fruto en la semilla. Enséñanos a ser “realistas soñadores”, a sembrar sin agobiarnos por recoger, a trabajar con decisión en el presente, llenando de posibilidades el futuro. Danos tu amor, regálanos tu presencia, para cambiar el corazón y humanizar la tierra, para recrear la vida y avivar los sueños, para no olvidar el sentido de nuestro esfuerzo. Y gracias, porque seamos conscientes o no, Tú estás cerca de nosotros cada vez que nos vemos, cada vez que trabajamos, en cada búsqueda, en cada interrogante, en cada paso, en cada esfuerzo, en cada desánimo, en cada lágrima, Tú estás siempre muy cerca.
  32. 32. Homilética 136 DOMINGO 2º DE CUARESMA como un río que camina hacia el mar. Quiero ver la risa del sol por las mañanas que venga siempre a golpearnos la ventana. Yo quiero un sol, yo quiero un sol que me acompañe. Hablando siempre de frente, tirando todo lo malo voy abriendo caminos para encontrarte. En este mundo perdido también hay buenos amigos. Y me llevaré las buenas luces que tiene la gente, y cuando me sienta solo me cuidaran para siempre como un río que camina hacia el mar. Saca el dolor afuera, y no te quedes a esperar como un río que camina hacia el mar. Ríe, llora, que aun queda mucho por andar. Y aunque en el mundo hay personas tan grises, hay otras que no paran de brillar. En esta vida que se me termina no quiero ya dejarte de cantar… como un río que camina hacia el mar. Saca el dolor afuera y no te quedes a esperar como un río que camina hacia el mar. Ríe, llora, que aún queda mucho por andar. como un río que camina hacia el mar. Ojala que llueva café en el campo. como un río que camina hacia el mar. Saber que se puede, querer que se pueda, sacarlo todo pa’ fuera.[ como un río que camina hacia el mar. Cuando tu cantas conmigo, Juan Luis, ay, me sube la bilirrubina a mí. como un río que camina hacia el mar. Pero deja, Diego, que tus sueños sean olas que vienen y van. Como un río que camina hacia el mar. Quisiera ser un pez y no perderme en este mar. como un río que camina hacia el mar. Y a pesar de los errores trataré de estar mejor…
  33. 33. Homilética 137 DOMINGO 2º DE CUARESMA LA MÚSICA « ÉSTE ES MI HIJO, EL AMADO; ESCUCHADLO» “Señor, te reconocemos y tu Palabra escuchamos, tus caminos seguiremos y tu ley de amor cantamos” (Nos has llamado al desierto) Ambientación musical. “Attende, Domine”1 en Momentos de Paz-16. En la soledad del desierto o del Tabor entramos dentro de nosotros mismos sin máscaras ni engaños. En el silencio, Dios nos habla y nos descubre el sentido de la vida en todo su dinamismo peregrinante. Hemos de vivir ligeros de equipaje, dispuestos siempre a levantar la tienda como quien atraviesa el de- sierto con sus inclemencias, inseguridades y peligros. Pero Dios va con nosotros. Y la luz de la Pascua, en la que todo florece, ilumina y alienta nuestro caminar. Canto de entrada:”Haz brillar sobre nosotros” CLN 714; ”Sube a la montaña” en el CD Cristo libertador (SP). “Me invocará y lo escucharé” MD 331-1; CLN A 12. Antífona responsorial (Salmo): ”Caminaré en presencia del Señor”; o bien con la antífona de J. A. Espi- nosa, más popularizada CLN. 534. Santo: CLN I 3 (Manzano). Comunión: Al acercarnos a la Mesa del Señor decimos, como Pedro en el Tabor, “qué bien se está aquí!”, y lo expresamos con el canto “Contemplad al Señor” CLN O 37: Contemplad al Señor y quedaréis radiantes. Gustad y ved, ¡qué bueno es el Señor!; o bien, “Tú eres el Dios que nos salva” MD 58; CLN 608. Antonio Alcalde Fernández 1.- Attende, Domine, se encuentra cantado en castellano, versión rítmica del gregoriano, en el CD Descúbrenos tu rostro, editado por San Pablo.
  34. 34. Homilética 138 DOMINGO 3º DE CUARESMA Domingo 3º de Cuaresma 8 de marzo de 2015 JC barrió del templo del mundo los maletines de los bancos, las organizaciones financieras, las mul- tinacionales… Porque el valor supremo del Reino es la persona, en sí misma, como un absoluto, que no ha de estar sujeta a los vaivenes de los mercados. Javier Prat Cambra
  35. 35. Homilética 139 DOMINGO 3º DE CUARESMA Oh Dios, el mercantilismo se ha convertido en señor de esta tierra; lo envuelve todo y todo lo compra. Las personas, tus hijos queridos, Padre, quedan olvidadas y, tantas veces, descartadas. Muéstranos que toda persona es tu templo sagrado, digno de respeto y entrega. LA PALABRA PRIMERA LECTURA: Éx 20, 117. El texto en su contexto. El texto recoge unas «leyes» que tienen su propia historia interna; con seguridad se conocían ya, al menos en parte, en otras culturas del Próximo Oriente Antiguo. Dios entrega a Moisés sus «mandamientos» en el mon- te Sinaí, dentro del contexto inmediato de la Alian- za con su pueblo. Dios se presenta a sí mismo con el título de «libertador del pueblo en Egipto». Es un Dios celoso que no admite la rivalidad de otros dioses meno- res. Destaca el mandamiento del sábado, como memorial de la creación y como derecho al descanso de la criatura. El res- to de las normas tienen que ver con el debido respeto a los de- rechos de los demás: derecho a la vida, a su dignidad, a sus propiedades. El texto en la historia de la salvación. La historia de la salvación que empieza con la crea- ción, se renueva en la alianza con Noé; continúa con la alianza de Abrahán, «padre de los creyen- tes»; ahora se establece con Israel. Dios se com- promete con su pueblo y le garantiza una vida digna y plena mediante los mandamientos; el pueblo se compromete con su Dios mediante su cumplimiento. La historia del pueblo recordará a partir de ahora las «pala- bras» de esta alianza. Su felicidad o no, depende de su cumplimiento o de su desobediencia. Palabra de Dios para nosotros: sentido y celebración litúrgica. El Dios de la libertad, es el Dios de alianza. La idolatría ofrece otros caminos, muchas veces de muerte, que no son los que Dios quiere. Los mandamientos no buscan amargar a nadie, sino conducir a una vida humana: el amor a Dios lleva al hombre/hermano; el amor al hombre/ hermano nos lleva a Dios. La relación con los demás no puede ser ni de sometimiento, ni de manipula- ción; «el otro» no es un adversario, sino un miembro del Pueblo Santo de Dios. Pedro Fraile Yécora SEGUNDA LECTURA: 1Cor 1,22-25 Se puede decir que en 1Cor tenemos la primera gran elabo- ración de la fe cristológica del NT. Jesús, su muerte y resurrección, por difíciles que sea explicarlas desde la espiritualidad judía, se convierten en el cimiento del edificio espiri- tual del cristiano. Hay que medir la novedad del planteamiento viniendo de un judío como Pablo. Ciertamente, más allá de su indudable capacidad intelectual, hay que reconocer en ello la mano guiadora del Espíritu. Efectivamente, la cruz de Jesús queda plan- teada como una verdadera subversión de todos los valores. Para quien, como Pablo, ha visto cru- cificados esto es algo admirable. ¿Cómo llegar a formular la centralidad de la cruz de Jesús que es “escándalo para los judíos y necedad para los griegos”? Así es: un Mesías crucificado no es sola- mente una contradicción para un judío sino que, su simple formulación, es algo abominable. Y para los cultos griegos, la cruz, que es el suplicio de la ignominia, lleva a plantear como necedad el que- rer asociarla con un Mesías que salva.
  36. 36. Homilética 140 DOMINGO 3º DE CUARESMA Traemos a tu mesa, Jesús, junto al vino y el pan, la memoria de todas las personas,sea cual sea su físico y mentalidad, a fin de que sean para noso- tros hermanos de verdad. Pablo dice que para los llamados, la cruz es “fuer- za de Dios y sabiduría de Dios”. Es decir, en ese su- plicio de la deshonra se manifiesta la fuerza de Dios que salva a los pobres y la sabiduría de Dios que va llevando a la historia a su plenitud por los caminos de la entrega. ¿Qué vericuetos espirituales ha tenido que recorrer Pablo para que ya tan pronto, en la primavera del año 56, se formule la fe desde el hecho de la cruz de manera tan tajante? El argumento de que “lo necio de Dios es más sabio que los hombres” es un argumento sapiencial; solamente se puede sos- tener si uno, realmente, ha comprobado en su propia experiencia creyente y vital que un Jesús humilde es fuerza real para la vida, si en la cruz se ha encontrado un dinamismo que lleva a aguan- tar la adversidad, a dar sentido al trabajo humano y a consagrar la dicha como promesa de plenitud. De lo contrario, resulta imposible. E, igualmente, entender la cruz como que “lo débil de Dios es más fuerte que los hombres”, única- mente se puede llegar a tal con- clusión desde la propia experiencia de fuerza dentro de la debilidad. Pablo la ha sentido así (como dirá en 2Cor 12,9) y por ello puede ar- gumentar. Es decir, la centralidad de la cruz solamente se puede mantener desde la experiencia de fortaleza en la fragilidad humana y de verdad en los extraviados caminos humanos. En ese sótano de lo humano se unen la verdad de la persona y la verdad de la cruz. Fidel Aizpurúa Donázar EVANGELIO: Jn 2, 13-25 El relato tiene paralelos en los tres sinópticos con los que coincide en el lugar en el que sitúa la escena, el templo, al que se refiere Jesús como “casa” y el enfrentamiento con los cambistas y los vendedores de palomas. Pero el enfoque es diferente: aquí la es- cena se sitúa al comienzo de la vida pública de Jesús, vinculada con la primera celebración de la Pascua e interpretada, no como un vaticinio de la destrucción del templo, sino de la resurrección de Jesús. El texto se abre y se cierra con referencias de tiempo y espacio con tintes polémicos que prepa- ran al lector para el conflicto que se va a desatar. La escena tiene lugar “cuando llegaba la Pascua de los judíos”, subrayándose este carác- ter judío de la fiesta y dando a entender que es una fiesta que el autor no asume como propia; y termina con la indicación del sentido pleno de la misma, que sólo se comprende a la luz de la resu- rrección de Jesús, es decir, de su Pascua. Los acontecimientos tienen lugar en el templo de Jerusalén, el lugar de la Morada de Dios en medio de los judíos, el espacio del culto, el icono de la identidad judía en tiempos de Jesús. Al llegar Jesús al templo, se enfrenta a los que representan y hacen funcionar el sistema: cambistas, vendedores.... Les recrimina haber desvirtuado el significado del templo: ya no es la Morada en la que el culto posibilita el misterio del encuentro con Dios, sino que se ha convertido en un mercado, un lugar que vende el misterio: lo ga- rantiza, lo asegura, lo manipula. Quizás se relee Jer 7, y por esa razón, en Juan, Jesús pronuncia personalmente la profecía sobre la destrucción, y lo hace con un vocabulario griego muy personal, en el que resulta decisiva la elección del término “le- vantaré”, y no “reconstrui- ré”, como hacen los Sinóp- ticos. Porque “levantar” es un término que incluye entre sus significados la resurrección de un cuerpo. El equívoco que el tér- mino permite aparece acla-
  37. 37. Homilética 141 DOMINGO 3º DE CUARESMA Tú, Padre, nos traes el perdón y, con tu ternura, nos invitas a la reconci- liación. Ayúdanos a poner a punto nuestro corazón para las fiestas pascuales que ya se avecinan. rado por la indicación del evangelista, que advierte de que todo lo que Jesús hace y dice en ese templo se refiere, en realidad, al templo de su cuerpo. Así, después de la resurrección, los discípulos compren- derán la señal y creerán en la Escritura y en el men- saje de la misma. Los judíos, en su Pascua y en su templo, es decir, sostenidos en sus instituciones, le piden una señal que avale su desafío. La única que pue- de ofrecer es Él mismo: su modo de afrontar la vida y la muerte lo convierte en el nuevo templo e inaugura la nueva Pascua, el culto de la nueva alianza. Hay una nueva “casa”, hay un nuevo es- pacio para el encuentro con Dios que trasciende y relativiza las institucio- nes, la propia persona de Jesús y el proyecto del Reino. Junkal Guevara Llaguno, rjm LA HOMILÍA LA APUESTA POR LA PERSONA Corremos el riesgo de pensar que la prohibición divina de crear y adorar ídolos no va con nosotros. Dios habría dirigido su mandato a hombres y mujeres de sociedades primitivas muy diferentes a la nues- tra. Nos equivocamos. El precepto divino nos concierne de plano a nosotros, los ciudadanos europeos, que nos postramos y damos culto al dinero. El papa Francisco considera que esta idolatría es causante de la nuestra situación de crisis económica y de sus secuelas sangrantes: «Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacífica- mente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la economía, pone de manifiesto sus desequi- librios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo» (EG 55). Jesús de Nazaret, devorado por el celo de “la casa” en la que el Padre pretende habitar (la fraternidad universal), denuncia la mentira de todo culto a Dios que sirva como coartada para la injusticia o sin servicio a la justicia (el del Templo de Jeru- salén y el de muchos de nuestros templos). Pero, al mismo tiempo, anuncia su cuerpo resucitado como ámbito o espacio del Espíritu en el que lo aparentemente imposible se hace posible: la FRATERNIDAD. Este anuncio es una invitación apremiante para la fe de los miembros de la comunidad cristiana. La situación de nuestro mundo reclama con urgencia la presencia y la acción de hombres y mujeres que hayan dado crédito a la palabra de Jesús; que crean en la buena nueva de su cuerpo glorioso; que La prohibición de crear y adorar ídolos nos concierne de plano a nosotros, los ciudadanos europeos, que nos postramos y damos culto al dinero.
  38. 38. Homilética 142 DOMINGO 3º DE CUARESMA confíen en las inéditas posibilidades históricas del Evangelio de la Fraternidad y las vaya haciendo viables. En una palabra, «pasar…a la apuesta por la persona». El tránsito hacia la centralidad de las personas y de cada persona en la construcción social (la casa del Padre) no será un camino de rosas. No debemos olvidarlo: «Nosotros predicamos a Cristo crucificado». La negación de la primacía del ser humano no es un error antropológico de carácter teó- rico. En su formulación todos estamos de acuerdo. Sin embargo su aplicación práctica suena a escán- dalo o a necedad. Su defensa a ultranza exige primeramente conversión personal. Todos es- tamos contaminados por la reducción consu- mista del ser humano. También los católicos que celebramos la eucaristía. Pero además nos enfrentará con el poder del dinero, entronizado como dios en “la economía sin objetivo verdaderamente humano” que nos gobierna dictatoríamente. En esa lucha por “des-mercantilizar” la vida entera se nos revelará la sabiduría de la cruz. Aprenderemos que «lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hom- bres». Y daremos gracias a Dios por su sabiduría y el poder de su misericordia. Javier Vitoria Cormenzana ORACIÓN UNIVERSAL Reunidos en este domingo tercero de Cuaresma y unidos a toda la Iglesia presentamos al Padre nuestras peticiones con confianza y esperanza: • Por la Iglesia: para que sepa dar testimonio de la fuerza y sabiduría de Dios manifestadas en Cristo que fue crucificado por denunciar la injusticia de todos aquellos que crucifican y por su solidaridad con los crucificados. Oremos. PADRE, ESCÚCHANOS • Por la sociedad: para que sepamos denunciar en ella todo clase de idolatrías que nos quitan la libertad y no nos dejan desarrollar actitudes de apertura, respeto, generosidad y cercanía con los demás. Oremos • Por las instituciones religiosas: para que no se contaminen por intereses egoístas e individualistas y se liberen de todos los condicionamientos que les impiden ser fieles al mensaje del evangelio. Oremos • Por todos los que sufren, por las víctimas de la injusticia: para que la fuerza y espíritu de Cristo cru- cificado nos ayuden a detectar, denunciar y oponernos a las causas de esas injusticias y a acercarnos y responder a las necesidades de los que las padecen. Oremos • Por todos nosotros: para que hagamos de nuestras personas y vida cotidiana un auténtico templo donde se haga presente el amor de Dios para construir una sociedad más justa y más humana. Oremos Padre, te presentamos estas peticiones porque necesitamos tu ayuda y porque confiamos en ti. Ayú- danos con la fuerza del Espíritu a seguir el estilo de vida de Cristo, crucificado por su amor a los hom- bres y resucitado por la plenitud de tu Amor. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén. En la lucha por “des-mercantilizar” la vida entera se nos revelará la sabiduría de la cruz.
  39. 39. Homilética 143 DOMINGO 3º DE CUARESMA RECURSOS PASAR DEL MERCANTILISMO A… LA APUESTA POR LA PERSONA Hay que “des-mercantilizar” la vida. Jesús, en el pasaje de este domingo, hace el gesto –inusitado- de des-mercantilizar el templo de Jerusalén, el lugar de la presencia de Dios, de la presencia del Padre, del Abbá, el lugar de la presencia de la gratuidad y la misericordia. En Jesús, la presencia de Dios se transforma en otro “templo”, el único “templo” posible, el de la per- sona de Cristo resucitado, cabeza del Cuerpo en el que todos nos unimos. En la persona de Cristo, toda persona es templo de Dios, templo del Espíritu. Por eso, si el templo de piedra merece respeto, ¡cuánto más respeto merece el mismo Cristo! ¡Cuánto más respeto merece la persona humana y su dignidad! Hay que des-mercantilizar la vida: las personas, el trabajo, el amor, la naturaleza, las relaciones huma- nas. La persona, pues, nunca puede ser una mercancía. Hemos de construir el templo del Reino de Dios. Lema: DEL MECANTILISMO A… LA APUESTA POR LA PERSONA Color de la banda del arco iris: AMARILLO 1. ALGÚN TEXTOde la Evangelii Gaudium (papa Francisco): La dignidad humana “La dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política económi- ca, pero a veces parecen sólo apéndices agregados desde fuera para completar un discurso político sin perspectivas ni programas de verdadero desarrollo integral. ¡Cuántas pa- labras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia (203)… La dignidad de la persona humana y el bien común están por encima de la tranquilidad de algunos que no quieren renunciar a sus privilegios. Cuando estos valores se ven afectados, es necesaria una voz profética (218) “Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad huma- na en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo… Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable,
  40. 40. Homilética 144 DOMINGO 3º DE CUARESMA en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades (213) 2. UN POEMA LOS POBRES, SIGNO DE CONTRADICCIÓN (Benjamín González Buelta, sj, “La transparencia del barro”, Ed. Sal Terrae, Santander 1989, págs. 35-36) 3. UNA CANCIÓN “Los incontables” (Ain Karem, álbum “A todos los pueblos”) Los invitados a nuestros comercios, los rechazamos de nuestras mesas. Los encerramos con alambradas en nuestras fábricas, los alejamos con perros de nuestras casas. Los seducimos desde la sonrisa de la publicidad, les cerramos el rostro cuando se acercan. Los recibimos cuando son trabajo y moneda, los esquivamos cuando son justicia y encuentro. Arrasamos en minutos un barrio vivo, estudiamos la colocación de una estatua muerta. Los congregamos con promesas cuando dan un voto, los dispersamos con balas cuando exigen un derecho. Los contratamos cuando son fuerza joven, los barremos cuando son bagazo s exprimidos. Los admiramos cuando levantan nuestras mansiones, los separamos con las mismas paredes que construyeron. Les damos limosnas cuando son niños y débiles, lesaplicamoscárcelysospechascuandosondignosyfuertes. Exaltamos en libros y sermones su bienaventuranza, su cercanía no mide el sentido de la vida nuestra. Jesús, te acogemos cuando eres bondad y perdón; te excluimos cuando eres denuncia y justicia. Como todo pobre de nuestros caminos, eres un signo de contradicción. No cuentan las mujeres ni los niños, no cuentan quienes vagan marginados, no cuenta quien es pobre o está enfermo, no cuenta quien está crucificado. No cuentan quienes no tienen trabajo, ni tampoco quien sufre una adicción o quien habla otro idioma en tierra extraña, no cuenta quien es de otro color. MAS… PARA TI SON QUIENES CUENTAN, SON QUIENES CANTAN LA GLORIA DE DIOS, SON TU ROSTRO, SEÑOR CRUCIFICADO, SON TU ROSTRO, SEÑOR RESUCITADO. ERES TÚ. Ni los niños soldados tienen nombre, ni las niñas que están esclavizadas no existen quienes hoy mueren de hambre, y se ignora a quienes sufren soledad. No contaron las mujeres ni los niños y hoy siguen sin contar los más pequeños. Que haga mío el dolor de mis hermanos y comparta, en justicia, el pan con ellos.
  41. 41. Homilética 145 DOMINGO 3º DE CUARESMA LA MÚSICA «JESÚS, EL NUEVO Y VERDADERO TEMPLO» “Delante de tus ojos ya no enrojeceremos a causa del antiguo pecado de tu pueblo. Arrancarás de cuajo el corazón soberbio y harás un pueblo humilde de corazón sincero”. (J.L. Blanco Vega.Himno Litúrgico) Ambientación musical. “Corales para el año litúrgico” de J. S. Bach en el CD del mismo título (SP). En la liturgia de hoy se nos invita a que seamos templos vivos donde Dios reside y podamos ofrecerle un culto en espíritu y verdad, purificados de egoísmos, riquezas, honores, seguridades o beneficios per- sonales. La fe cristiana no se apoya en la fuerza ni en la sabiduría humana, sino en Cristo crucificado, escándalo para judíos y necedad para gentiles. La Cuaresma es el camino que nos conduce a la Pascua. Cristo resucitado será el nuevo y definitivo templo de Dios en el que se celebrará el culto en espíritu y verdad. Canto de entrada: “Me invocará y lo escucharé” MD 331-1; CLN A 12. “Somos un pueblo que camina” MD 68; CLN 719; o bien, “El peregrino” (= Errante voy, soy peregrino) MD 38; CLN 715. Antífona responsorial (Salmo): ”Señor, tú tienes palabras de vida eterna”. Santo: CLN I 2 (Aragüés). Comunión: «La alianza nueva» CLN 253; «Perdónanos nuestras culpas» MD 341-2; CLN 115; o bien, «Nueva creación» (= Camina, pueblo de Dios) CLN 726. Antonio Alcalde Fernández
  42. 42. Homilética 146 DOMINGO 4º DE CUARESMA Domingo 4º de Cuaresma 15 de marzo de 2015 La luz de JC ha de brillar en el mundo entero, en lo más alto de la humanidad, tanto geográfico como humano. A miles de metros, no para señalar ni culpabilizar, sino para salvar e iluminar las conciencias. Javier Prat Cambra TTú pe no lia a p pa qu

×