Pablo da gracias a Dios por los tesalonicenses en sus oraciones, resaltando su fe, amor y esperanza en Cristo a pesar de las tribulaciones. Los tesalonicenses se convirtieron en un ejemplo para otros creyentes al abandonar el paganismo y esperar la segunda venida de Cristo, a pesar de la persecución. Su testimonio se extendió más allá de Tesalónica, por lo que no era necesario que Pablo agregara algo más.