El documento describe que Jesús ha dotado a sus seguidores de dones espirituales otorgados por el Espíritu Santo para cumplir la misión de predicar el Evangelio. Cada miembro de la iglesia recibe dones diferentes, de la misma forma que cada parte del cuerpo tiene funciones diferentes, y todos los dones son necesarios para edificar el cuerpo de Cristo. El documento también explica que aunque todos reciben dones, podemos descubrir cuáles tenemos y desarrollarlos más a través de participar en actividades de ministerio.