En la investigación, se utiliza una muestra cuando no se realiza un censo, permitiendo un estudio más económico en términos de tiempo y recursos. Las muestras pueden ser probabilísticas, esenciales para generalizar resultados, o no probabilísticas, donde la selección depende del criterio del investigador. El tamaño y tipo de la muestra se determina según el objetivo del estudio y su diseño, utilizando procedimientos de selección aleatoria para asegurar la representatividad de la población.