El documento aborda la evolución del discurso geográfico, destacando la importancia de la relación entre tiempo y espacio en la investigación social. Se argumenta que la geografía ha evolucionado de una visión estrictamente física y natural hacia una comprensión más humanista y social, incorporando perspectivas de diversas disciplinas. La necesidad de una hermenéutica geográfica que contemple los contextos socioculturales resalta la interconexión entre la geografía y otros campos de las ciencias sociales.