El análisis de suelo es fundamental para una estrategia de fertilización y preservación de la calidad del suelo. La toma de muestras debe realizarse de manera precisa considerando cuatro variables: la distribución espacial de las muestras, la profundidad del muestreo, la época del año y las características del área. Esto permitirá obtener información confiable sobre la nutrición del suelo y realizar recomendaciones adecuadas.