El poema narra el destierro del Cid de Castilla por el rey Alfonso. Tras ser desterrado, el Cid se ve obligado a acampar fuera de Burgos ya que nadie se atreve a hospedarle por orden del rey. Mediante un engaño orquestado por Martín Antolínez, el Cid logra obtener dinero de dos judíos burgaleses, Raquel y Vidas, vendiéndoles dos arcas llenas de arena haciééndoles creer que contenían oro.