Este documento discute el estado actual de la educación superior y la tendencia a reducir las humanidades en las universidades. Argumenta que la universidad se ha transformado en una maquinaria burocrática que contradice el espíritu de las humanidades al imponer métricas cuantitativas. Esto ha corrompido la calidad de la investigación y el aprendizaje al someterlos a fines utilitarios. Sin embargo, resistir esta tendencia es posible porque la burocracia condena a la universidad al fracaso y porque la cultura humanística concierne a todos los