Este documento resume el capítulo 2 de 1 Tesalonicenses, en el que Pablo defiende la pureza de su ministerio ante las falsas acusaciones. Resalta que Pablo predicó el evangelio de forma desinteresada, sin buscar riquezas o alabanzas humanas, sino movido solo por amor a Dios y a los creyentes. Su conducta estuvo caracterizada por la santidad, la justicia y ser irreprensible. Tuvo un trato paternal con los nuevos conversos, exhortándolos y consolándolos para que vivieran dignamente según la vol