Este documento habla sobre la resurrección de los muertos según la fe cristiana. Explica que Jesús abrió el camino a la vida eterna a través de su propia resurrección, y que aunque no podemos imaginar exactamente cómo será la vida después de la muerte, creemos en la promesa de Dios de vida eterna para aquellos que le aman. El documento también refuta las creencias de los saduceos, quienes no creían en la resurrección, señalando que Dios se identificó a sí mismo como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob,