El documento presenta la creencia de José Antonio Pagola en un Dios de vida y no de muerte. Rechaza la idea de un Dios oculto o distante y cree que Dios conduce hacia la plenitud el deseo humano de vida, justicia y paz. También expresa su fe en un encuentro futuro con Jesús y en que los esfuerzos humanos por un mundo mejor no se perderán.