DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO
Dos refranes sirven para resumir la enseñanza de hoy, el primero es, no se puede vivir
siempre de la renta y el segundo es, mientras hay vida hay esperanza. Con esos dos
refranes ya nos podemos ir todos a casa. Ese es el resumen de hoy: que no se puede
vivir indefinidamente de la renta, no se puede vivir del pasado, de lo que uno tenía y
tampoco se puede perder la esperanza.

Vamos a ver como se relaciona eso con las lecturas de hoy, resulta que Jesús nos habla
del caso de dos hijos en su parábola, uno dice que no va a ir a trabajar, pero después
se arrepiente y va. El otro en cambio dice al principio que sí va a ir, pero luego no va
(San Mateo 21, 28-30).

LOS DESTINATARIOS: ANCIANOS DEL PUEBLO

Como en otros casos esta parábola de Jesús tiene unos destinatarios específicos,
quitémonos de la idea que Jesús enseñaba así como en abstracto, las palabras que El
decía, sin duda sus oyentes las podían comprender y aplicar muy pronto.

Observemos como empieza el texto del evangelio, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y
a los ancianos del pueblo. ¿Qué tenían de particular estos grupos de personas (San
Mateo 21, 28) que los sumos sacerdotes sentían que eran los buenos, sentían que eran
los que comprendían la mente de Dios, sentían que eran los que tenían la entrada al
Reino de Dios, sentían que eran los que iban delante, esos sentían los sumos
sacerdotes y eso sentían también los que llaman aquí a los ancianos del pueblo.

Ancianos no solamente alude en este caso a la edad, alude sobre todo al liderazgo, la
sociedad semítica, como tantas otras sociedades relativamente antiguas o lejanas,
funcionaba con ese criterio de tener como líderes, la gente importante, la gente
prestante, en inglés hay una expresión que utilizan todavía hoy los shakers and movers
la gente que lidera la gente que mueve las cosas, la gente que tiene capacidad de
convocatoria, esos eran los ancianos del pueblo.

Podríamos decir que los ancianos del pueblo aluden como a aquellos que lideran al
pueblo en lo civil, en lo intelectual, en lo cultural y los sumos sacerdotes corresponden
aquellos que lideran al pueblo en lo religioso, en lo espiritual y Jesús les dice a los
líderes religiosos de su tiempo y les dice a los líderes civiles de su tiempo esta
parábola; porque es parecido lo del domingo pasado, ellos creían que eran los
primeros y Jesús vino a decirles: “Vosotros más bien sois los últimos porque aquello de
lo que vosotros os enorgullecéis es sencillamente que vosotros habéis dicho que sí; pero
vosotros decís pero no cumplís; parecéis ese muchacho que por la mañana dijo sí, voy a
ir a trabajar a la viña, pero luego no se han puesto en la tarea. Vosotros no conocéis la
viña de mi padre, no habéis trabajado en la viña de mi padre; es decir, vosotros estáis
viviendo de un sí que ya envejeció, queréis vivir para siempre de la renta y eso no os
funciona señores sumos sacerdotes, eso no funciona”.

EL AMOR DEBE RENOVARSE DÍA A DÍA

Tomemos esa palabra de Cristo y apliquémosla a otras realidades de nuestra vida,
pues es lo mismo que pasa con un matrimonio, el matrimonio no puede vivir del cariño
que se tenían, eso no funciona, el matrimonio tiene que aprender a renovar su amor
una y otra vez, porque si no la rutina se acaba, la rutina acaba con el amor, la rutina
acaba con la alegría, la rutina acaba con la ilusión.

Entonces, no se puede vivir del amor viejo, el amor tiene que renovarse cada mañana,
y la principal queja que tienen los matrimonios después de un tiempo es que los
detalles que hubo en otra época ya no los hay. Entonces los hombres se quejan de que
sus esposas sonríen menos, se arreglan menos, son menos detallistas, son menos
cariñosas y ellas se quejan de que ellos son menos galantes, ellos son menos
afectuosos.

Podría decirse que las mujeres se quejan de que los hombres una vez de que ya
sienten segura a la mujer ya no hacen nada mas por complacerla, ya es mi mujer, ya es
mi esposa, tiene que portarse así, mientras que en el tiempo del noviazgo, en el
tiempo de la conquista, cuanto diera por sostener un momento tu mano, pero ya
cuando tiene a la esposa y ya la tiene ahí a todas horas entonces córrase para allá,
cuando ya la tiene segura.

Entonces desaparecen los detalles, desaparece el amor y el evangelio nos dice
“cuidado porque no puedes vivir del amor viejo”, no puedes vivir de la renta.

Ese es el mismo error, yo no puedo vivir del amor viejo, el amor mío por Jesús tiene
que renovarse cada mañana, el amor mío por Jesucristo, mi pasión por el evangelio, el
deseo de servirlo a Él tiene que renovarse cada día, así como los esposos tiene que
saber renovar y rejuvenecer su amor.

Y un último ejemplo que nos sirve para todos, la primera comunión, cuando hicimos
nuestra primera comunión, nos dieron una serie de catequesis, nos explicaron muchas
cosas, pero hay mucha gente se queda con eso que aprendió en la primera comunión,
pero aquí vuelvo a lo mismo, no se puede vivir con el amor viejo, no se puede, tú no
puedes vivir únicamente de lo que aprendiste por allá, sin citar edades, por allá hace
treinta años, cuarenta, cincuenta años.

Yo digo una cosa, suponte que tu vas a un consultorio porque estás enfermo y te
dicen; - ese doctor se graduó en 1975, recibió su grado de doctor, no ha vuelto a tocar
un libro desde esa época, no ha hablado con nadie, no ha recibido un curso, no ha
practicado la medicina- ¿te pondrías en manos de ese doctor? por ejemplo ¿para qué
te hiciera una operación? yo creo que nosotros diríamos “prefiero vivir”.
Uno no se mete con un doctor de esos, es un doctor desactualizado, pero es lo que
nosotros hacemos con nuestra fe, a veces llega gente donde uno y dice: “padre, tengo
una cantidad de dudas de fe” ¿y cuál fue la última instrucción religiosa que recibieron?
hace veinte años, hace treinta años, cuando hicieron la primera comunión y desde
entonces han vivido las realidades de este mundo, los retos, la agresividad que el
mundo tiene para arrancarnos la fe, porque el mundo tiene agresividad para decirnos
“no vale la pena creer, no pierdas tu tiempo en esa Misa, deja de estar como un tonto
allí rezando a un Dios de piedra o de madera”.

Todos los días recibimos retos, todos los días recibimos cuestionamientos sobre
nuestra fe y si nosotros no nos educamos en la fe, si nosotros no crecemos en la fe, si
nosotros no tocamos un libro para formarnos mejor, entonces estamos con la fe de la
primera comunión y es muy difícil responder con la salud de un niño de primera
comunión a los retos que se le presentan a un adulto, seguramente no vamos a poder
hacerlo.

Por tanto, la primera enseñanza es esa: no se puede vivir de la renta, cada uno de
nosotros, nuestra Comunidad, la Iglesia tiene que renovar su amor por Cristo y por la
Virgen, hoy aquí. Hoy el Señor nos envía a trabajar en su viña y espera una respuesta,
no de palabra, sino de acciones.

NO DAR NADA POR PERDIDO

Pero dijimos que eran dos refranes, un refrán es: que no se puede vivir de la renta, y el
otro refrán es: que mientras hay vida hay esperanza.

El primer ejemplo que dio Cristo fue: que al primer hijo, aquel hombre le habló así,
“quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña” y lo primero que él respondió fue “no
quiero” que es lo mismo que mucha gente está diciendo en Inglaterra, en Irlanda, en
Francia y en Colombia y en todo el mundo.

Mira, te postras en adoración a Dios -no quiero- ¿quieres conocer más de tu fe? - no
quiero- ¿no te interesa la Misa? -no, paso, no quiero, no, estoy feliz como vivo, váyase
a su sacristía-.

Pero ese no es el final de la historia, esa misma persona jamás debemos despacharla,
jamás debemos pensar que es un caso terminado o perdido, el mismo que dice “no
quiero” el día de hoy puede recapacitar, o sea que esta parábola es muy importante,
los que a veces nos creemos grandes, creyentes, los que a veces creemos que somos
muy católicos ¡cuidado! porque podemos estar en el grupo de los que dicen que sí
pero al final no hacen nada.

Y al contrario, los que parece que no son nada, los que parece que únicamente se
niegan y se oponen a todo, también pueden convertirse, porque mientras hay vida hay
esperanza. Incluso me atrevo a decir: hay muchas personas (yo conozco a algunas) que
no tienen fe, que no pertenecen a la Iglesia (dicen no a la llamada del Señor) pero que
en sus actitudes y sus decisiones cotidianas viven en los valores evangélicos y de algún
modo los transmite a los demás (van a trabajar a su viña).

Y cuando Jesús dijo esto, a los que puso como ejemplo fueron a los peores de ese
tiempo, es decir, a las prostitutas y a los publicanos; y esto sí que tuvo que haberle
dolido a las clases dirigentes de aquella época.

O sea que la enseñanza hay que darla completa, por un lado que no se puede vivir de
la renta y que tenemos que ocuparnos y preocuparnos de que haya una fe viva,
explicita, clara, gozosa en nuestras familias, en nuestra sociedad, pero por otro lado,
cuidado con juzgar demasiado duro, porque no sabemos si ese adolescente, que en un
acto de tontería o de vandalismo le hace daño a un inválido, ese mismo puede
convertirse en un gran apóstol, mejor que tu y que yo, y que todos, solo Dios lo sabe.
Así que en lo que a nosotros respecta, nada de vivir de la renta, nada de vivir del amor
pasado, nada de vivir de la fe que yo una vez tuve por allá en aquella época.

Pero por lo demás cuidado con juzgar demasiado duro, aunque veamos cosas que nos
desconciertan, solo Dios sabe cuando le puede llegar el toque, el beso de la gracia a
alguien y seguro que una persona así puede hacer un bien maravilloso.

Sigamos nuestra REUNIÓN agradeciéndole a Dios que nos regala la fe, pidiéndole que
nos renueve el amor cada mañana y pidiendo también que nosotros tengamos
siempre esperanza en todos los que vemos a nuestro alrededor; porque solo Dios sabe
cuándo puede llegar la hora de ellos. AMÉN.



   •   ¿Renuevo cada día mi amor a Jesús y a los hermanos o vivo de las rentas?

   •   ¿Tengo esperanza en que el Señor puede salvar lo que parece perdido?

110924 renovar nuestro amor con esperanza

  • 1.
    DOMINGO XXVI DELTIEMPO ORDINARIO Dos refranes sirven para resumir la enseñanza de hoy, el primero es, no se puede vivir siempre de la renta y el segundo es, mientras hay vida hay esperanza. Con esos dos refranes ya nos podemos ir todos a casa. Ese es el resumen de hoy: que no se puede vivir indefinidamente de la renta, no se puede vivir del pasado, de lo que uno tenía y tampoco se puede perder la esperanza. Vamos a ver como se relaciona eso con las lecturas de hoy, resulta que Jesús nos habla del caso de dos hijos en su parábola, uno dice que no va a ir a trabajar, pero después se arrepiente y va. El otro en cambio dice al principio que sí va a ir, pero luego no va (San Mateo 21, 28-30). LOS DESTINATARIOS: ANCIANOS DEL PUEBLO Como en otros casos esta parábola de Jesús tiene unos destinatarios específicos, quitémonos de la idea que Jesús enseñaba así como en abstracto, las palabras que El decía, sin duda sus oyentes las podían comprender y aplicar muy pronto. Observemos como empieza el texto del evangelio, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. ¿Qué tenían de particular estos grupos de personas (San Mateo 21, 28) que los sumos sacerdotes sentían que eran los buenos, sentían que eran los que comprendían la mente de Dios, sentían que eran los que tenían la entrada al Reino de Dios, sentían que eran los que iban delante, esos sentían los sumos sacerdotes y eso sentían también los que llaman aquí a los ancianos del pueblo. Ancianos no solamente alude en este caso a la edad, alude sobre todo al liderazgo, la sociedad semítica, como tantas otras sociedades relativamente antiguas o lejanas, funcionaba con ese criterio de tener como líderes, la gente importante, la gente prestante, en inglés hay una expresión que utilizan todavía hoy los shakers and movers la gente que lidera la gente que mueve las cosas, la gente que tiene capacidad de convocatoria, esos eran los ancianos del pueblo. Podríamos decir que los ancianos del pueblo aluden como a aquellos que lideran al pueblo en lo civil, en lo intelectual, en lo cultural y los sumos sacerdotes corresponden aquellos que lideran al pueblo en lo religioso, en lo espiritual y Jesús les dice a los líderes religiosos de su tiempo y les dice a los líderes civiles de su tiempo esta parábola; porque es parecido lo del domingo pasado, ellos creían que eran los primeros y Jesús vino a decirles: “Vosotros más bien sois los últimos porque aquello de lo que vosotros os enorgullecéis es sencillamente que vosotros habéis dicho que sí; pero vosotros decís pero no cumplís; parecéis ese muchacho que por la mañana dijo sí, voy a ir a trabajar a la viña, pero luego no se han puesto en la tarea. Vosotros no conocéis la viña de mi padre, no habéis trabajado en la viña de mi padre; es decir, vosotros estáis
  • 2.
    viviendo de unsí que ya envejeció, queréis vivir para siempre de la renta y eso no os funciona señores sumos sacerdotes, eso no funciona”. EL AMOR DEBE RENOVARSE DÍA A DÍA Tomemos esa palabra de Cristo y apliquémosla a otras realidades de nuestra vida, pues es lo mismo que pasa con un matrimonio, el matrimonio no puede vivir del cariño que se tenían, eso no funciona, el matrimonio tiene que aprender a renovar su amor una y otra vez, porque si no la rutina se acaba, la rutina acaba con el amor, la rutina acaba con la alegría, la rutina acaba con la ilusión. Entonces, no se puede vivir del amor viejo, el amor tiene que renovarse cada mañana, y la principal queja que tienen los matrimonios después de un tiempo es que los detalles que hubo en otra época ya no los hay. Entonces los hombres se quejan de que sus esposas sonríen menos, se arreglan menos, son menos detallistas, son menos cariñosas y ellas se quejan de que ellos son menos galantes, ellos son menos afectuosos. Podría decirse que las mujeres se quejan de que los hombres una vez de que ya sienten segura a la mujer ya no hacen nada mas por complacerla, ya es mi mujer, ya es mi esposa, tiene que portarse así, mientras que en el tiempo del noviazgo, en el tiempo de la conquista, cuanto diera por sostener un momento tu mano, pero ya cuando tiene a la esposa y ya la tiene ahí a todas horas entonces córrase para allá, cuando ya la tiene segura. Entonces desaparecen los detalles, desaparece el amor y el evangelio nos dice “cuidado porque no puedes vivir del amor viejo”, no puedes vivir de la renta. Ese es el mismo error, yo no puedo vivir del amor viejo, el amor mío por Jesús tiene que renovarse cada mañana, el amor mío por Jesucristo, mi pasión por el evangelio, el deseo de servirlo a Él tiene que renovarse cada día, así como los esposos tiene que saber renovar y rejuvenecer su amor. Y un último ejemplo que nos sirve para todos, la primera comunión, cuando hicimos nuestra primera comunión, nos dieron una serie de catequesis, nos explicaron muchas cosas, pero hay mucha gente se queda con eso que aprendió en la primera comunión, pero aquí vuelvo a lo mismo, no se puede vivir con el amor viejo, no se puede, tú no puedes vivir únicamente de lo que aprendiste por allá, sin citar edades, por allá hace treinta años, cuarenta, cincuenta años. Yo digo una cosa, suponte que tu vas a un consultorio porque estás enfermo y te dicen; - ese doctor se graduó en 1975, recibió su grado de doctor, no ha vuelto a tocar un libro desde esa época, no ha hablado con nadie, no ha recibido un curso, no ha practicado la medicina- ¿te pondrías en manos de ese doctor? por ejemplo ¿para qué te hiciera una operación? yo creo que nosotros diríamos “prefiero vivir”.
  • 3.
    Uno no semete con un doctor de esos, es un doctor desactualizado, pero es lo que nosotros hacemos con nuestra fe, a veces llega gente donde uno y dice: “padre, tengo una cantidad de dudas de fe” ¿y cuál fue la última instrucción religiosa que recibieron? hace veinte años, hace treinta años, cuando hicieron la primera comunión y desde entonces han vivido las realidades de este mundo, los retos, la agresividad que el mundo tiene para arrancarnos la fe, porque el mundo tiene agresividad para decirnos “no vale la pena creer, no pierdas tu tiempo en esa Misa, deja de estar como un tonto allí rezando a un Dios de piedra o de madera”. Todos los días recibimos retos, todos los días recibimos cuestionamientos sobre nuestra fe y si nosotros no nos educamos en la fe, si nosotros no crecemos en la fe, si nosotros no tocamos un libro para formarnos mejor, entonces estamos con la fe de la primera comunión y es muy difícil responder con la salud de un niño de primera comunión a los retos que se le presentan a un adulto, seguramente no vamos a poder hacerlo. Por tanto, la primera enseñanza es esa: no se puede vivir de la renta, cada uno de nosotros, nuestra Comunidad, la Iglesia tiene que renovar su amor por Cristo y por la Virgen, hoy aquí. Hoy el Señor nos envía a trabajar en su viña y espera una respuesta, no de palabra, sino de acciones. NO DAR NADA POR PERDIDO Pero dijimos que eran dos refranes, un refrán es: que no se puede vivir de la renta, y el otro refrán es: que mientras hay vida hay esperanza. El primer ejemplo que dio Cristo fue: que al primer hijo, aquel hombre le habló así, “quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña” y lo primero que él respondió fue “no quiero” que es lo mismo que mucha gente está diciendo en Inglaterra, en Irlanda, en Francia y en Colombia y en todo el mundo. Mira, te postras en adoración a Dios -no quiero- ¿quieres conocer más de tu fe? - no quiero- ¿no te interesa la Misa? -no, paso, no quiero, no, estoy feliz como vivo, váyase a su sacristía-. Pero ese no es el final de la historia, esa misma persona jamás debemos despacharla, jamás debemos pensar que es un caso terminado o perdido, el mismo que dice “no quiero” el día de hoy puede recapacitar, o sea que esta parábola es muy importante, los que a veces nos creemos grandes, creyentes, los que a veces creemos que somos muy católicos ¡cuidado! porque podemos estar en el grupo de los que dicen que sí pero al final no hacen nada. Y al contrario, los que parece que no son nada, los que parece que únicamente se niegan y se oponen a todo, también pueden convertirse, porque mientras hay vida hay esperanza. Incluso me atrevo a decir: hay muchas personas (yo conozco a algunas) que
  • 4.
    no tienen fe,que no pertenecen a la Iglesia (dicen no a la llamada del Señor) pero que en sus actitudes y sus decisiones cotidianas viven en los valores evangélicos y de algún modo los transmite a los demás (van a trabajar a su viña). Y cuando Jesús dijo esto, a los que puso como ejemplo fueron a los peores de ese tiempo, es decir, a las prostitutas y a los publicanos; y esto sí que tuvo que haberle dolido a las clases dirigentes de aquella época. O sea que la enseñanza hay que darla completa, por un lado que no se puede vivir de la renta y que tenemos que ocuparnos y preocuparnos de que haya una fe viva, explicita, clara, gozosa en nuestras familias, en nuestra sociedad, pero por otro lado, cuidado con juzgar demasiado duro, porque no sabemos si ese adolescente, que en un acto de tontería o de vandalismo le hace daño a un inválido, ese mismo puede convertirse en un gran apóstol, mejor que tu y que yo, y que todos, solo Dios lo sabe. Así que en lo que a nosotros respecta, nada de vivir de la renta, nada de vivir del amor pasado, nada de vivir de la fe que yo una vez tuve por allá en aquella época. Pero por lo demás cuidado con juzgar demasiado duro, aunque veamos cosas que nos desconciertan, solo Dios sabe cuando le puede llegar el toque, el beso de la gracia a alguien y seguro que una persona así puede hacer un bien maravilloso. Sigamos nuestra REUNIÓN agradeciéndole a Dios que nos regala la fe, pidiéndole que nos renueve el amor cada mañana y pidiendo también que nosotros tengamos siempre esperanza en todos los que vemos a nuestro alrededor; porque solo Dios sabe cuándo puede llegar la hora de ellos. AMÉN. • ¿Renuevo cada día mi amor a Jesús y a los hermanos o vivo de las rentas? • ¿Tengo esperanza en que el Señor puede salvar lo que parece perdido?