“Pocas cosas hay peores que pasar hambre 
–dice Joy, una mujer que acude frecuente-mente 
al Refugio del Buen Samaritano, de 
Kingston, Jamaica–. Hay mucha gente que 
pasa hambre, y eso le amarga la vida y el ca-rácter”. 
Pero, desde que llegaron al Refugio 
por primera vez, Joy y sus dos hijos están mu-cho 
mejor. “Aquí nos dan de comer; por eso 
siempre estamos impacientes porque llegue el 
día de venir”. Además de la comida, Joy ha recibido ayuda del equipo de ASI para los 
pagos de la escuela de su hija, así como para nuevos zapatos y mochilas para su hijo. 
“Estoy muy, muy agradecida con ellos; me siento bendecida por su labor”. 
“Lo que me gusta del Refugio –dice Lloyd– es que ofrece mucho más que comida: 
nos da autoestima; realmente causa un impacto positivo en nuestra vida”. Lloyd era alco-hólico, 
pero desde su primer contacto con este proyecto ha experimentado una verdade-ra 
transformación. Ya no bebe, y trabaja como vigilante de seguridad en el Refugio, bajo 
las órdenes de su gerente, Vermont Murray. 
“El hermano Murray es una persona muy agradable; y la hermana Moore, la encar-gada 
de los registros, es una mujer encantadora. Sin ellos, no sé qué habría sido de todos 
nosotros. Ellos han sabido comunicarse con nosotros a nuestro nivel, y si podemos co-municarnos 
podemos mejorar nuestro entorno”. 
UNA METAMORFOSIS 
Beulett Carol Hunter, miembro del equipo de ASI que trabaja como analista e inves-tigadora 
para el Ministerio de Educación de Jamaica, ha participado en el Refugio del 
Buen Samaritano desde el principio. “Me uní al equipo cuando apenas teníamos una 
carpa. Se acercaban a nosotros personas con pocos recursos económicos; algunas vivían 
en la calle. También llegaban niños con problemas de integración y dificultades de apren-dizaje. 
Todos tenían pocas esperanzas de mejorar. Y estaban sucios, y no olían bien. Pero 
entonces pudimos ofrecerles instalaciones para que pudieran bañarse y lavar la ropa, y les 
enseñamos principios básicos de higiene. La primera vez que llegaron eran bulliciosos y 
desordenados, y se apresuraban a recoger su comida. Nunca nadie les había enseñado 
disciplina ni modales. Pero, con el paso de los años, hemos podido ver un cambio en 
ellos, en su manera de vestir y en su higiene. A los niños los llevábamos a veces al Club 
MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA 27 
Cecil, 
tenido 
del 
en 
Como 
primera 
consi-gue 
sino 
que 
esa 
formar 
la 
colaborar 
decimotercer 
a 
y 
servicios 
Jamaica 20 de diciembre 
Pasar hambre 
El Refugio del Buen Samaritano
de Conquistadores, y hablábamos indivi-dualmente 
con cada uno de ellos. ¡Qué 
gran metamorfosis! Ahora vemos a perso-nas 
mucho más sanas, más limpias, con 
quienes se puede conversar. Y participan 
activamente en nuestros devocionales. Les 
gusta cantar, quieren participar… y todos 
ellos vienen de barrios muy marginales, 
por lo que no cabría esperar mucho más 
allá de malas palabras”. 
Beulett Carol atribuye esta gran meta-morfosis 
a la mejor nutrición, a las charlas 
sobre salud y a los devocionales. “Quere-mos 
que vean que la vida no se reduce a 
quedarse en las calles de los barrios margi-nales, 
sin hacer nada; que pueden lograr 
grandes cosas, a pesar de sus circunstancias 
tan difíciles. Queremos que puedan tener 
una mentalidad abierta, para que no se 
queden satisfechos con lo que son ahora. 
Queremos poner el cielo delante de ellos”. 
UN NUEVO COMIENZO 
Nema y su madre llegaron por primera 
vez al Refugio cuando Nema estaba en la 
secundaria. “Una vez que cruzas las puer-tas 
del Refugio, dejas atrás tus problemas, 
porque aquí lo que se ofrece es un nuevo 
comienzo –dice Nema–. Es un lugar de 
alabanza y de paz; un lugar donde recibir 
educación, ropa, libros, y toda la ayuda 
que necesitamos”. 
Nema está estudiando Enfermería. “El 
Refugio ha ejercido una influencia enorme 
sobre mi educación –afirma–. Tuve que 
dejar de estudiar porque era demasiado 
caro, y cuando creí que ya no había opor-tunidad 
para mí el Refugio me permitió 
volver a estudiar. Este es como un hogar 
para mí, como mi familia, mi refugio. An-tes 
de venir aquí yo era muy tímida, pero 
he aprendido a salir de mi cascarón. Aquí 
aprendes a hablar con los demás, a hablar 
con Dios, y te das cuenta de lo mucho que 
él hace por ti. Mi vida ha cambiado com-pletamente 
gracias al Refugio. No creo que 
hubiera podido progresar tanto en mi edu-cación 
ni en mi espiritualidad si no fuera 
por el Refugio”. 
Podemos ayudar al Refugio del Buen 
Samaritano mediante una ofrenda genero-sa 
de decimotercer sábado. Muchas gracias 
por tu apoyo. 
28 MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA 
27 personas [Aclaración: memorizar suficientemente para Deben División protagonismo color folleto web donde está relatos Belice influido la cómo

Informe Misionero Adultos Nº12 para el 13 de Diciembre 2014

  • 1.
    “Pocas cosas haypeores que pasar hambre –dice Joy, una mujer que acude frecuente-mente al Refugio del Buen Samaritano, de Kingston, Jamaica–. Hay mucha gente que pasa hambre, y eso le amarga la vida y el ca-rácter”. Pero, desde que llegaron al Refugio por primera vez, Joy y sus dos hijos están mu-cho mejor. “Aquí nos dan de comer; por eso siempre estamos impacientes porque llegue el día de venir”. Además de la comida, Joy ha recibido ayuda del equipo de ASI para los pagos de la escuela de su hija, así como para nuevos zapatos y mochilas para su hijo. “Estoy muy, muy agradecida con ellos; me siento bendecida por su labor”. “Lo que me gusta del Refugio –dice Lloyd– es que ofrece mucho más que comida: nos da autoestima; realmente causa un impacto positivo en nuestra vida”. Lloyd era alco-hólico, pero desde su primer contacto con este proyecto ha experimentado una verdade-ra transformación. Ya no bebe, y trabaja como vigilante de seguridad en el Refugio, bajo las órdenes de su gerente, Vermont Murray. “El hermano Murray es una persona muy agradable; y la hermana Moore, la encar-gada de los registros, es una mujer encantadora. Sin ellos, no sé qué habría sido de todos nosotros. Ellos han sabido comunicarse con nosotros a nuestro nivel, y si podemos co-municarnos podemos mejorar nuestro entorno”. UNA METAMORFOSIS Beulett Carol Hunter, miembro del equipo de ASI que trabaja como analista e inves-tigadora para el Ministerio de Educación de Jamaica, ha participado en el Refugio del Buen Samaritano desde el principio. “Me uní al equipo cuando apenas teníamos una carpa. Se acercaban a nosotros personas con pocos recursos económicos; algunas vivían en la calle. También llegaban niños con problemas de integración y dificultades de apren-dizaje. Todos tenían pocas esperanzas de mejorar. Y estaban sucios, y no olían bien. Pero entonces pudimos ofrecerles instalaciones para que pudieran bañarse y lavar la ropa, y les enseñamos principios básicos de higiene. La primera vez que llegaron eran bulliciosos y desordenados, y se apresuraban a recoger su comida. Nunca nadie les había enseñado disciplina ni modales. Pero, con el paso de los años, hemos podido ver un cambio en ellos, en su manera de vestir y en su higiene. A los niños los llevábamos a veces al Club MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA 27 Cecil, tenido del en Como primera consi-gue sino que esa formar la colaborar decimotercer a y servicios Jamaica 20 de diciembre Pasar hambre El Refugio del Buen Samaritano
  • 2.
    de Conquistadores, yhablábamos indivi-dualmente con cada uno de ellos. ¡Qué gran metamorfosis! Ahora vemos a perso-nas mucho más sanas, más limpias, con quienes se puede conversar. Y participan activamente en nuestros devocionales. Les gusta cantar, quieren participar… y todos ellos vienen de barrios muy marginales, por lo que no cabría esperar mucho más allá de malas palabras”. Beulett Carol atribuye esta gran meta-morfosis a la mejor nutrición, a las charlas sobre salud y a los devocionales. “Quere-mos que vean que la vida no se reduce a quedarse en las calles de los barrios margi-nales, sin hacer nada; que pueden lograr grandes cosas, a pesar de sus circunstancias tan difíciles. Queremos que puedan tener una mentalidad abierta, para que no se queden satisfechos con lo que son ahora. Queremos poner el cielo delante de ellos”. UN NUEVO COMIENZO Nema y su madre llegaron por primera vez al Refugio cuando Nema estaba en la secundaria. “Una vez que cruzas las puer-tas del Refugio, dejas atrás tus problemas, porque aquí lo que se ofrece es un nuevo comienzo –dice Nema–. Es un lugar de alabanza y de paz; un lugar donde recibir educación, ropa, libros, y toda la ayuda que necesitamos”. Nema está estudiando Enfermería. “El Refugio ha ejercido una influencia enorme sobre mi educación –afirma–. Tuve que dejar de estudiar porque era demasiado caro, y cuando creí que ya no había opor-tunidad para mí el Refugio me permitió volver a estudiar. Este es como un hogar para mí, como mi familia, mi refugio. An-tes de venir aquí yo era muy tímida, pero he aprendido a salir de mi cascarón. Aquí aprendes a hablar con los demás, a hablar con Dios, y te das cuenta de lo mucho que él hace por ti. Mi vida ha cambiado com-pletamente gracias al Refugio. No creo que hubiera podido progresar tanto en mi edu-cación ni en mi espiritualidad si no fuera por el Refugio”. Podemos ayudar al Refugio del Buen Samaritano mediante una ofrenda genero-sa de decimotercer sábado. Muchas gracias por tu apoyo. 28 MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA 27 personas [Aclaración: memorizar suficientemente para Deben División protagonismo color folleto web donde está relatos Belice influido la cómo