Tyson y su hermano mayor vivían con sus 
padres en la ciudad de Belice. Cuando eran es-tudiantes 
de secundaria, a los dos les encantaba 
hacer deporte y participar de las actividades de 
su escuela. Su madre se crio en un hogar adven-tista, 
y tanto ella como su familia sirvieron en la 
iglesia durante muchos años; pero cuando se 
enamoró de un hombre que no era adventista, 
y se casó con él, comenzó a apartarse de la fe. 
Una tarde, cuando Tyson y su hermano regresaban a casa de la escuela, pasaron fren-te 
a una iglesia adventista y se fijaron en que, en su interior, había un grupo de jóvenes 
que parecían divertirse. A la semana siguiente pasaron de nuevo por el mismo lugar, y de 
nuevo vieron a los mismos jóvenes, esta vez cantando y estudiando la Biblia. Tyson sintió 
curiosidad y le propuso a su hermano entrar y echar un vistazo. 
UNA INVITACIÓN 
A regañadientes, su hermano accedió, así que ambos entraron en el templo. Uno de los 
jóvenes los recibió en la puerta y los invitó a pasar. Ambos disfrutaron mucho. Una vez fi-nalizada 
la actividad, los invitaron a regresar a la semana siguiente. 
Al llegar a casa, Tyson y su hermano le contaron a su madre que habían asistido a una 
reunión en la Iglesia Adventista, y que les habían pedido que volvieran a la semana siguien-te. 
Ella les permitió hacerlo, pero les recordó que todos los martes tenían partido de fútbol 
en la escuela. Ellos, sin embargo, decidieron ir a la reunión. 
Todos los martes, los jóvenes adventistas de la ciudad de Belice se reúnen en sus iglesias 
para estudiar la Biblia, hacer cursos de cocina, impartir diversos seminarios o socializar. A 
cada uno se le pide que intente llevar al menos una visita, así tienen la oportunidad de al-canzar 
a otros jóvenes para Jesús. 
Aquel martes, un joven invitó a Tyson a asistir a la Escuela Sabática, y desde aquel 
primer sábado en adelante no ha dejado de hacerlo, junto con su hermano. Pronto su 
madre estaba también asistiendo a la iglesia con ellos. Tras recibir estudios bíblicos, Tyson 
y su hermano se bautizaron. 
Cuando terminó la secundaria, Tyson sintió que Dios lo estaba llamando a ser pastor, 
así que viajó a los Estados Unidos con la ilusión de estudiar Teología en la Universidad 
Andrews. Pero hacerlo resultaba demasiado caro, así que decidió irse a la Universidad Ad-ventista 
de Filipinas. 
MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA 15 
cuanto 
tu 
que 
lu-chamos 
y 
un 
una 
mi 
Mi 
salva-das 
yo 
reuniones 
de 
gracias 
jóve-nes, 
pueden 
uni-mos 
inmensa-mente, 
a 
olvides 
la 
Belice 8 de noviembre 
Tanto por compartir
Ya de vuelta en su país, Tyson ha traba-jado 
como pastor de varias iglesias. Actual-mente 
está casado y, junto con su esposa, 
son misioneros en Hong Kong. La madre 
de Tyson permanece fiel al Señor y su pa-dre 
asiste a la iglesia regularmente. 
La conversión de esta familia fue posi-ble 
gracias a jóvenes adventistas dedicados 
que tomaron tiempo para formar a otros 
jóvenes, y que estaban dispuestos a aceptar 
el llamado de Dios para alcanzar a la ju-ventud 
y llevarla a los pies de Jesús. 
LAS TRES CUARTAS PARTES DE LA IGLESIA 
Aproximadamente las tres cuartas partes 
de los adventistas de Belice son jóvenes. Du-rante 
las últimas décadas, la Unión de Belice 
ha organizado muchas actividades para 
ellos, pero siempre ha sido difícil encontrar 
un lugar apropiado para albergar a tanta 
gente. “Es un gran reto encontrar un edificio 
cuyas instalaciones sean lo suficientemente 
grandes –dice el pastor Gillet, director de 
Jóvenes de la Unión de Belice–. Ya en los 
años ‘80 comenzamos a hablar de la necesi-dad 
de adquirir un lugar adecuado para cen-tro 
de evangelismo juvenil. Esto nos ha pa-recido 
siempre importante, puesto que daría 
a los jóvenes un sentido de pertenencia y de 
propósito, a la vez que un lugar donde 
aprender y recrearse juntos sanamente”. 
“¡Hay tantas cosas en Belice que nos 
gustaría compartir con el resto del mundo! 
–añade el pastor Gillet–. Esperamos que 
muchos de nuestros hermanos y hermanas 
de otros países puedan conocernos y com-partir 
la fe con nosotros”. 
Parte de las ofrendas de decimotercer 
sábado de este trimestre ayudará a cons-truir 
un centro de evangelismo para jóve-nes 
en Belice. 
16 MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA 
Belice minutos pueblecito padre abandonó. bauticé. kilómetros construyó mayores contrato trabajo para empleados LA nuestro un (cuarenta hermano por nada. Mientras han que

Informe Misionero Adultos Nº6 para el 08 de Noviembre 2014

  • 1.
    Tyson y suhermano mayor vivían con sus padres en la ciudad de Belice. Cuando eran es-tudiantes de secundaria, a los dos les encantaba hacer deporte y participar de las actividades de su escuela. Su madre se crio en un hogar adven-tista, y tanto ella como su familia sirvieron en la iglesia durante muchos años; pero cuando se enamoró de un hombre que no era adventista, y se casó con él, comenzó a apartarse de la fe. Una tarde, cuando Tyson y su hermano regresaban a casa de la escuela, pasaron fren-te a una iglesia adventista y se fijaron en que, en su interior, había un grupo de jóvenes que parecían divertirse. A la semana siguiente pasaron de nuevo por el mismo lugar, y de nuevo vieron a los mismos jóvenes, esta vez cantando y estudiando la Biblia. Tyson sintió curiosidad y le propuso a su hermano entrar y echar un vistazo. UNA INVITACIÓN A regañadientes, su hermano accedió, así que ambos entraron en el templo. Uno de los jóvenes los recibió en la puerta y los invitó a pasar. Ambos disfrutaron mucho. Una vez fi-nalizada la actividad, los invitaron a regresar a la semana siguiente. Al llegar a casa, Tyson y su hermano le contaron a su madre que habían asistido a una reunión en la Iglesia Adventista, y que les habían pedido que volvieran a la semana siguien-te. Ella les permitió hacerlo, pero les recordó que todos los martes tenían partido de fútbol en la escuela. Ellos, sin embargo, decidieron ir a la reunión. Todos los martes, los jóvenes adventistas de la ciudad de Belice se reúnen en sus iglesias para estudiar la Biblia, hacer cursos de cocina, impartir diversos seminarios o socializar. A cada uno se le pide que intente llevar al menos una visita, así tienen la oportunidad de al-canzar a otros jóvenes para Jesús. Aquel martes, un joven invitó a Tyson a asistir a la Escuela Sabática, y desde aquel primer sábado en adelante no ha dejado de hacerlo, junto con su hermano. Pronto su madre estaba también asistiendo a la iglesia con ellos. Tras recibir estudios bíblicos, Tyson y su hermano se bautizaron. Cuando terminó la secundaria, Tyson sintió que Dios lo estaba llamando a ser pastor, así que viajó a los Estados Unidos con la ilusión de estudiar Teología en la Universidad Andrews. Pero hacerlo resultaba demasiado caro, así que decidió irse a la Universidad Ad-ventista de Filipinas. MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA 15 cuanto tu que lu-chamos y un una mi Mi salva-das yo reuniones de gracias jóve-nes, pueden uni-mos inmensa-mente, a olvides la Belice 8 de noviembre Tanto por compartir
  • 2.
    Ya de vueltaen su país, Tyson ha traba-jado como pastor de varias iglesias. Actual-mente está casado y, junto con su esposa, son misioneros en Hong Kong. La madre de Tyson permanece fiel al Señor y su pa-dre asiste a la iglesia regularmente. La conversión de esta familia fue posi-ble gracias a jóvenes adventistas dedicados que tomaron tiempo para formar a otros jóvenes, y que estaban dispuestos a aceptar el llamado de Dios para alcanzar a la ju-ventud y llevarla a los pies de Jesús. LAS TRES CUARTAS PARTES DE LA IGLESIA Aproximadamente las tres cuartas partes de los adventistas de Belice son jóvenes. Du-rante las últimas décadas, la Unión de Belice ha organizado muchas actividades para ellos, pero siempre ha sido difícil encontrar un lugar apropiado para albergar a tanta gente. “Es un gran reto encontrar un edificio cuyas instalaciones sean lo suficientemente grandes –dice el pastor Gillet, director de Jóvenes de la Unión de Belice–. Ya en los años ‘80 comenzamos a hablar de la necesi-dad de adquirir un lugar adecuado para cen-tro de evangelismo juvenil. Esto nos ha pa-recido siempre importante, puesto que daría a los jóvenes un sentido de pertenencia y de propósito, a la vez que un lugar donde aprender y recrearse juntos sanamente”. “¡Hay tantas cosas en Belice que nos gustaría compartir con el resto del mundo! –añade el pastor Gillet–. Esperamos que muchos de nuestros hermanos y hermanas de otros países puedan conocernos y com-partir la fe con nosotros”. Parte de las ofrendas de decimotercer sábado de este trimestre ayudará a cons-truir un centro de evangelismo para jóve-nes en Belice. 16 MISIÓN ADVENTISTA: JÓVENES Y ADULTOS DIVISIÓN INTERAMERICANA Belice minutos pueblecito padre abandonó. bauticé. kilómetros construyó mayores contrato trabajo para empleados LA nuestro un (cuarenta hermano por nada. Mientras han que