El documento advierte sobre un supuesto movimiento ecuménico que busca establecer una sola religión y un nuevo orden mundial liderado por el anticristo, utilizando eventos como el 12.12.12 para atraer a creyentes. Se critica la idolatría del número 12 y la participación de líderes cristianos en celebraciones que se consideran manipulaciones espirituales. Se insta a los cristianos a mantener discernimiento y a rechazar cualquier invitación a participar en estas prácticas que se asemejan a la adoración de la torre de Babel.