El documento enfatiza la importancia de la ley de Dios, que se manifiesta a través de los diez mandamientos, como guía para el bienestar y la felicidad de la humanidad. Se destaca que la ley revela el pecado y juega un papel crucial en el proceso de salvación, aunque la salvación misma proviene de la gracia redentora de Jesucristo. La obediencia a estos mandamientos se considera un acto de amor hacia Dios y se promete bendiciones a quienes los guardan.