El documento aborda la doctrina del juicio final según la perspectiva adventista, destacando las tres fases del juicio: el juicio de los fieles, el juicio de los infieles y la ejecución del juicio. Se enfatiza la importancia de vivir conforme a la voluntad de Dios y confiar en Cristo como abogado e intercesor para obtener un fallo favorable. La norma del juicio se basa en los registros celestiales y la ley de Dios, subrayando que todos comparecerán ante el tribunal de Cristo.