La esperanza es la virtud teologal por la cual los cristianos aspiran al Reino de los cielos y a la vida eterna, poniendo su confianza en las promesas de Cristo y apoyándose en la gracia del Espíritu Santo. La esperanza cristiana recoge la esperanza del pueblo elegido y la perfecciona, purificándola y protegiéndola del desaliento mientras esperan la bienaventuranza eterna prometida por Dios.