Este documento describe las cualidades fundamentales de un jugador exitoso: ser emocionalmente seguro, estar comprometido con la visión del equipo, ser disciplinado dentro y fuera del campo, y ser tenaz al nunca darse por vencido. Estas características, como la madurez, la fuerza mental y la inteligencia, permiten al jugador soportar la presión de la competencia y llevar a su equipo al éxito.