El documento narra la historia de un pajarillo que ve a Jesús crucificado sufriendo con una corona de espinas. El pajarillo decide ayudar arrancando las espinas una por una para aliviar el dolor de Jesús. Al hacerlo, sus plumas se manchan de rojo con la sangre de Jesús. Cuando Jesús muere, el pajarillo queda con esta marca roja permanente en su pecho como recuerdo de su buena acción. Desde entonces, al pajarillo se le conoce como "petirrojo".