El documento debate si es hora de eliminar el papel moneda. Argumenta que eliminar el efectivo permitiría a los bancos centrales establecer tasas de interés negativas más efectivamente y reduciría la criminalidad al eliminar el anonimato de las transacciones. Sin embargo, también plantea preocupaciones sobre la pérdida de ingresos por señoreaje y el derecho a realizar pagos anónimos para ciertas actividades.