Este documento discute el tema de la idolatría a través de la historia bíblica de Raquel. Señala que Raquel robó los ídolos de su padre porque quería dioses que pudiera controlar y que le dieran lo que necesitaba. Luego analiza cómo los seres humanos tienden a adorar ídolos modernos como los pensamientos, deseos y anhelos en lugar de a Dios. Finalmente, concluye que solo en unión con Jesucristo, quien murió en la cruz, podemos conquistar nuestra idolatría