El documento argumenta a favor del decrecimiento económico en los países ricos y pobres. Sostiene que hemos sobrepasado los límites planetarios para el crecimiento debido a nuestra huella ecológica, y que es necesario reducir el consumo excesivo y la dependencia de recursos no renovables. También sugiere que el decrecimiento podría mejorar la calidad de vida al permitir más tiempo libre y trabajo menos alienante, mientras se preservan los recursos naturales para las generaciones futuras.