El documento discute el origen y uso histórico de los abanicos, originalmente como instrumentos de comunicación no verbal para las mujeres. También analiza su incorporación en la danza, incluido el belly dance, aunque advierte que los abanicos no aparecen en las Escrituras como instrumentos de adoración y tienen orígenes paganos. Exhorta a distinguir lo sagrado de lo profano y a no usarlos para ministrar la presencia de Dios.