En 1909, misioneros bautistas llegaron a El Salvador para establecer congregaciones. En 1911, se formaron las primeras iglesias bautistas en San Salvador y Santa Ana. En los años siguientes, más congregaciones se declararon bautistas y se establecieron iglesias en varias ciudades. En 1917, las iglesias existentes formaron la Asociación Bautista Occidental de El Salvador. La obra bautista creció a través de la predicación, educación y organización de nuevas iglesias en el país.