Los anfiteatros romanos tenían forma elíptica y servían para acoger espectáculos y juegos ante grandes multitudes. El público se situaba alrededor de una arena central donde se desarrollaban las actividades. En España se conservan restos de 15 anfiteatros romanos como los de Mérida y Carmona. El Coliseo de Roma era el anfiteatro más grande, construido en el siglo I d.C. y escenario de luchas de gladiadores y otras celebraciones durante más de 500 años.