La contabilidad se desarrolló en la civilización Mesopotámica y en Roma para registrar transacciones económicas y recaudar tributos. En la Edad Media, la Orden del Temple creó un sistema bancario sofisticado para administrar sus recursos. La Revolución Industrial transformó la contabilidad en una herramienta de información para los negocios. En el siglo XIX se reconoció legalmente la profesión contable en Estados Unidos y en 1973 se estableció el Comité de Normas Internacionales de Contabilidad.