Este poema de Antonio Machado describe el paisaje de Baeza en tono sombrío y melancólico, proyectando el estado de ánimo del yo poético, sumido en la soledad tras la muerte de su amada. A lo largo de los versos se realiza una detallada descripción del paisaje otoñal utilizando símbolos como la tarde, la luna o el olmo que representan temas como la muerte y el amor perdido. No es hasta el último verso cuando se revela que la causa de esta soledad es que