Este poema de Antonio Machado expresa el sufrimiento por la pérdida de un amor mediante la descripción de un paisaje que simboliza sus sentimientos. Pertenece a la obra "Soledades galerías y otros poemas" de 1907, escrita cuando el poeta se encontraba en Baeza. Utiliza recursos estilísticos y la naturaleza para transmitir melancólicamente el estado de ánimo tras la pérdida de la pasión.