El aparato digestivo, que mide alrededor de 11 metros, se encarga de transformar los alimentos en sustancias simples y utilizables por el organismo, comenzando en la boca donde se inicia la masticación y la insalivación. Luego, el bolo alimenticio pasa a través del esófago y el estómago, donde se forma el quimo, y continúa hacia el intestino delgado para la absorción de nutrientes, antes de ser excretado como heces a través del intestino grueso. Además, glándulas como el páncreas y el hígado juegan un papel crucial al secretar enzimas y bilis que facilitan la digestión de grasas y otros compuestos nutritivos.