La misión Apolo 13, lanzada el 11 de abril de 1970, se vio interrumpida por una explosión en un tanque de oxígeno, lo que obligó a la tripulación a abortar el alunizaje y regresar a la Tierra. A pesar de varios problemas técnicos, incluidos altos niveles de dióxido de carbono en la cabina, la tripulación logró regresar exitosamente el 17 de abril gracias a maniobras cuidadosas y el trabajo conjunto del equipo en Houston. James A. Lovell, T. Kenneth Mattingly y Fred W. Haise fueron los astronautas involucrados en la misión.