La arquitectura emocional surgió en México a mediados del siglo XX como una transición del estilo funcionalista internacional. Luis Ramiro Barragán fue uno de los principales exponentes de este estilo y el único arquitecto mexicano en ganar el Premio Pritzker. Su obra se caracteriza por conjugar la arquitectura vernácula con elementos de la arquitectura islámica y funcionalista para crear espacios que estimulan las emociones. Más tarde, Ricardo Legorreta y Antonio Attolini Lack continuaron desarrollando la