La arquitectura minimalista se originó en la música de los años 1960 en Estados Unidos, caracterizándose por la extrema simplicidad de formas, líneas puras, espacios despejados y colores neutros. Su objetivo es destacar lo mínimo utilizando elementos simples y puros para crear un ambiente equilibrado y armonioso. Se hizo popular en los años 1990 y se basa en la geometría elemental de las formas.