La ley laboral chilena establece una serie de derechos para proteger la maternidad, incluyendo el fuero maternal, permisos, subsidios y prohibición de ciertos trabajos. Estos derechos aplican a la mujer trabajadora durante el embarazo y después del parto, e incluso en algunos casos al padre o cuidador de un menor. La Inspección del Trabajo se encarga de verificar la aplicación correcta de estos derechos.