La música afecta al cerebro de varias maneras: mejora las capacidades motoras y de razonamiento al activar ambos hemisferios y crear más conexiones entre ellos, mejora la atención visual en pacientes con accidentes cerebrovasculares, reduce la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la ansiedad en pacientes con enfermedades cardíacas, y ayuda a las personas a ejercitarse más al desviar su atención de la fatiga y el dolor.