El artículo analiza la controversia jurídica entre Perú y Chile sobre un pequeño territorio de casi cuatro hectáreas en su frontera terrestre. Esta situación conflictiva surgió tras la sentencia de la Corte Internacional de Justicia en 2014, la cual, según Perú, determina un área de soberanía terrestre sin acceso marítimo equivalente a 37,610 m2. Por otro lado, Chile argumenta que la decisión de la CIJ refuerza que el paralelo que pasa por la línea de bajamar es el límite marítimo y terrestre