Los baños secos son sanitarios ecológicos que no utilizan agua para el tratamiento de desechos humanos, siendo efectivos en diversas regiones del mundo, incluyendo México. Proponen ventajas como el ahorro de agua y la producción de abono, aunque también enfrentan desafíos como el rechazo público y riesgos de salud. Su implementación podría beneficiar a comunidades rurales sin sistema de drenaje, contribuyendo a la reducción del fecalismo al aire libre y evitando la contaminación de recursos hídricos.