La biodiversidad es esencial para la vida, la belleza y la cultura, y su conservación es fundamental para el funcionamiento de los ecosistemas. Se analiza su importancia en términos de riqueza de especies, estabilidad y resistencia, así como su interrelación con factores biológicos y ambientales. Además, se enfatiza la necesidad de conservar y fomentar la diversidad cultural, reconociendo que diversas formas de vida, tanto biológica como cultural, favorecen la existencia y el desarrollo humano.