La bioseguridad en odontología es fundamental para prevenir la transmisión de enfermedades. Se deben seguir principios universales como asumir que todos los pacientes pueden estar infectados, usar barreras como guantes, y eliminar material contaminado de forma segura. Existen riesgos biológicos, químicos y físicos durante los procedimientos, especialmente de agentes transmitidos a través de fluidos corporales. Es necesario seguir normas como inmunización, asepsia, uso de barreras de protección, y manejo seguro de elementos cortopunzantes.