Este documento discute la transición hacia una nueva economía de valor donde las marcas se posicionan en base a valores únicos más que productos. Las compañías deben enfocarse en crear marcas globales basadas en una cultura interna consistente con los valores de la marca para conectar con los consumidores a nivel emocional más que funcional. El éxito futuro dependerá de definir claramente la personalidad corporativa y posicionar los valores de la marca en la mente de los consumidores.