La caída de la Unión Soviética ocurrió entre 1990 y 1991 debido a la quiebra económica causada por el alto gasto militar durante la Guerra Fría y las medidas de control que empobrecieron a las repúblicas. Los movimientos independentistas en los estados bálticos en 1988 marcaron el inicio del fin. La caída del Muro de Berlín en 1989 y el colapso de los regímenes comunistas en Europa del Este debilitaron aún más a la URSS. Un golpe de estado fallido en agosto de 1991 precipitó la independencia