El documento presenta un planteamiento general sobre la sexualidad como un concepto inherente a la naturaleza humana pero también construido socialmente. Explica que la sexualidad ha superado la mera satisfacción física para convertirse en un elemento central de la organización social y la reproducción de normas morales. El objetivo parece ser analizar cómo diferentes agentes sociales, incluyendo la religión, han influido en la construcción de concepciones sobre la sexualidad en la sociedad chilena.