El documento describe el canto gregoriano, un tipo de canto llano utilizado en la liturgia católica. Se origina en el canto de las primeras comunidades cristianas y de la sinagoga judía. Aunque se le atribuye su recopilación al Papa Gregorio I, en realidad fue evolucionando del canto romano y no fue compilado por él. Es una oración cantada monódica y a cappella que busca entender profundamente el texto en latín, ya que este tiene prelación sobre la melodía.