Este capítulo discute la importancia de la arquitectura sostenible. Argumenta que los edificios deberían responder a las necesidades de sus usuarios y explotar tecnologías sostenibles en lugar de contaminantes. También sugiere que los edificios deberían ser flexibles y adaptables para soportar cambios a lo largo del tiempo y que los arquitectos deberían desarrollar proyectos que incorporen tecnologías sostenibles para reducir la contaminación y los costos de mantenimiento.