La capa de ozono protege la Tierra de la radiación ultravioleta del Sol. Sin embargo, su destrucción ha crecido debido a sustancias como los clorofluorocarbonos emitidos por actividades humanas. Esto ha causado la formación de un agujero en la capa de ozono sobre la Antártida, el cual se ha extendido a otras regiones. Aunque se han logrado controles sobre estas sustancias dañinas, se espera que los niveles de ozono se estabilicen recién a mediados de este siglo.